Establecimientos analizados: Gallo Nero






DIRECCIÓN: Via del Porrione, 65/67 (Siena)
TELÉFONO: 39 0577 28 43 56.
PÁGINA WEB: www.gallonero.it
PRECIO MEDIO: 20€
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El Gallo Nero es un restaurante situado muy cerquita de la céntrica Piazza di Campo de Siena. Dentro de su carta, hay una página dedicada a los celíacos, que pueden elegir entre varios primeros y segundos platos, incluida pasta, y postres. Tengo que decir que fui con muchas expectativas y salí un poquito decepcionada. No es que no me gustara, pero hubo algunos fallitos que no me hicieron mucha gracia. Aun así, tengo que recomendarlo porque es muy bonito por dentro, es como una "gruta" y el personal fue muy atento. Seguramente fue el restaurante más coqueto de nuestro viaje por Italia, y también el más caro -hay que decir que fue el único en el que pedimos vino-.



Cuando llegamos en la sala solo había dos mesas ocupadas y nos sentamos en la parte más cercana a la calle, que tenía unas ventanas con unas vidrieras, y un calefactor cerca. Enseguida nos trajeron la carta y nos sirvieron una jarra de agua (gratis). Al cabo de un ratito volvieron a ver qué queríamos pero aun no nos habíamos decidido. Esto nos pasa SIEMPRE. Nos cuesta decidirnos muchísimo. Mientras tanto pedimos un vino blanco y un vino tinto cada uno, que nos dejaron decantar. Ambos eran vinos toscanos y aunque tengo que decir que no soy nada experta en vinos, mi vino blanco estaba muy, muy bueno. Y a Chris no le sirvieron una copa de tinto, le sirvieron un "copón" porque se la llenaron hasta arriba. También nos pusieron pan: a mi rebanadas sin gluten -simplonas- y a Chris un pan especial toscano, sobre el que el camarero dijo era un pan elaborado por un par de chicas jóvenes de manera artesanal y de origen muy antiguo. Que era excelente. A mi me dijo que el mío... pues bueno, era pan sin gluten :(.

Pan sin gluten
Finalmente pedí spaguetti cacio e pepe (sin gluten) y Chris pici con ragù alla chantigiana, y para beber, El pici es un tipo de pasta similar a un espagueti pero el doble de grueso, y tradicional del sur de la Toscana, especialmente de Siena. Yo lo había leído en algún sitio y le recomendé a Chris que lo probase.

Uno de esos detallitos que no me gustó mucho fue que a la hora de pedir los platos, a Chris le volvieron a decir que el suyo era una buenísima elección y que el mío... al ser sin gluten... pues bueno, estaba bueno pero no era para tanto. Pero bueno, tampoco me importó mucho, ¡era la primera vez que iba a comer pasta en Italia! Y en cualquier caso el camarero era muy atento. En diez minutos nos trajeron nuestros platos, servidos en unas fuentes de las que posteriormente el camarero fue sirviendo con mucho arte la pasta a nuestros platos. Nunca habíamos visto nada igual y la verdad es que nos quedamos con esa cara de asombro, maravilla y a la vez, nos sentimos un poco "pueblerinos" porque quizá allí la pasta se servía así y teníamos la boca que nos entraban varios corchos. Nota: no nos volvieron a servir la pasta así en todo el viaje.


Spaguetti sin gluten
Empezamos a comernos nuestros platos de pasta y ¡sorpresa! Había algo duro en mi plato. Algo me rechinaba en los dientes. Sí, efectivamente, era un trocito de porcelana de alguna pieza de vajilla que se habría roto. Lo retiré y seguí comiendo sin darle mucha importancia. ¡Que era la primera vez que comía pasta en Italia, qué más da si había un trozo de plato roto! A Chris le gustó su plato, y a mi el mío. Pero nos quedamos con esa sensación de ... ¿y cuando hablan de la excelente pasta italiana se refieren a eso? Vamos, que nos estábamos poniendo sibaritas animados con el vino. Pero sinceramente, probamos pasta mucho mejor en otros restaurantes de nuestro viaje.

Pici con gluten
También había pedido unas verdure di stagione al forno speziate. Eran unas verduritas horneadas con algo de especias. Nada especial, la verdad. De postre, Chris pidió una torta ricotta e cioccolato y a mi el camarero me sugirió que pidiera una coppa con crema di ricotta e cioccolato. Me pareció bien. Al rato volvió con la tarta de Chris en una mano y nada en la otra mano. Me dijo que el postre sin gluten no tenían, que me podía ofrecer unos ricciarelli típicos de allí, una especie de galletitas. Dije que sí, no me quería quedar sin postre. 

Tarta ricotta y chocolate con gluten

Entonces me trajeron mis ricciarelli. A ver qué tal estaban. Le dí un bocado a una y se me cayó el mundo al cielo. Aquello era un mazapán hecho galleta con sabor a vino. Y yo había estado pensando en mi copa de ricotta y chocolate :(. ¡Y no me gusta el mazapán! Para colmo no pude con la tercera, pero me la metí al bolso, que cada una costaba... ¡2 EUROS! Ya podía llevar aguarrás que me la iba a comer igual que la iba a pagar.

Ricciarelli sin gluten, decepción
Y esta fue nuestra experiencia en resumen:

  • Algo caro para lo que es la comida, bien para la ubicación y tipo de restaurante. Pagamos 38,5€ entre los dos por dos platos de pasta, un acompañante de verduritas, dos postres y dos copas de vino.
  • Nos sirvieron agua y pan sin cobrarnos, y llenaron generosamente las copas de vino.
  • Tenían pan y pasta sin gluten, y conocían bien la contaminación cruzada.
  • El punto de cocción de la pasta era perfecta.
  • El restaurante es muy coqueto y el personal muy atento. 
  • Me pusieron los dientes largos con un postre que al final no tenían :(
  • El precio de las galletitas-mazapán no es realista. Y a no ser que adoréis el mazapán, no es que sean ninguna delicia.
  • El vino -toscano- era muy bueno. Costó 4€ la copa.
  • Había un trocito de vajilla en mi pasta :(
  • El camarero dijo en dos ocasiones que mi plato iba no iba a estar tan bueno como el de Chris... porque era sin gluten :(


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