martes, 3 de febrero de 2015

Gastronomía italiana en Voglia di Pizza

Llegar hasta Voglia di Pizza fue todo una odisea. Y no es porque esté escondido, qué va. Fuimos nosotros. Miento, fui yo una vez más. Llevábamos andando con el paraguas desde las diez de la mañana y Chris tenía hambre casi desde esa misma hora a pesar de que íbamos ya desayunados (lo normal, vaya). Se nos habían hecho casi las cuatro de la tarde recorriendo el Coliseo, Foro Romano, Plaza del Campidoglio y la Boca de la Verdad, y solo queríamos meternos en un sitio cubierto y calentito a comer, pero la cosa no se planteaba fácil.


Sacamos el mapa (que con la lluvia estaba ya medio roto) e intentamos buscar la calle Via dei Giubbonari, en pleno centro y al lado de Campo dei Fiori. Mira que el lugar era céntrico, pues no hubo forma. Como nuestro mapa no era muy conciso (faltaban nombres de calles y plazas), y no todas las calles tenían su placa con el nombre a la vista, nos despistamos y acabamos totalmente perdidos... ¡en el mismo centro de Roma! Cómo era la cosa que pasé por delante del restaurante y ni lo vi... Tuvo que ser Chris quien se fijara porque yo andaba ya como un zombie por aquellas calles adoquinadas...



Y entramos felices, aunque con miedo de que la cocina ya hubiera cerrado (ya eran las cuatro y media...). Menos mal que a los italianos también les gusta comer tarde como a nosotros y todavía servían comidas. De hecho había gente ya dentro que aun no había empezado a cenar.


Pedimos dos cartas sin gluten, aunque al ver los precios Chris quiso pedir la carta normal para ver si solo los platos sin gluten eran caros o simplemente era el precio general del restaurante. Efectivamente, los platos sin gluten eran más caros, pero por muy poquito (quizá unos 0,5€), así que finalmente decidimos pedir todo sin gluten para poder compartirlo.


Pedimos dos platos de pasta, uno con rúcula y queso; y otro con atún, aceitunas, mozarella y tomatitos cherry. Cuando íbamos por la mitad nos los cambiamos para poder así probar los dos. Ambos platos estaban muy buenos (mejor el de los tomatitos cherry), pero no fue la mejor pasta que probamos en Italia.


De segundo pedimos una pizza calzone que estaba deliciosa. Esta sí que sí. Aunque tendría mis dudas porque la de Florencia era de otro mundo también, no sé cuál estaría mejor...



De postre pedimos un tiramisú, que era más bien sencillito, no nos pareció nada del otro mundo. En total pagamos entre los dos unos 35€, que incluían una botella de agua. El precio finalmente nos pareció bastante aceptable, aunque después de haber leído tantas maravillas de Voglia di Pizza, me dió la sensación de que estaba sobrevalorado (eso no quiere decir que no nos gustara, no!, sino que en Roma en particular encontramos que Mama Eat, mucho menos conocido, estaba mucho mejor, sobre todo en lo relativo a postres).


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Blogging tips