domingo, 1 de febrero de 2015

Entre canales y osterias


Uno de los mayores placeres de Venecia es dejar el mapa a un lado y perderse entre sus canales. La isla no es muy grande, y se puede llegar a cualquier punto a pie en hora y media como mucho (y eso yendo de punta a punta). Cabe decir además, que los mapas son bastante confusos y muchas veces faltan nombres de plazas y calles, y os puede pasar como a nosotros, que tuvimos que buscar caminos alternativos dejando el mapa de lado porque nos tocó el acqua alta.


La señalización dentro de la isla es sencilla: hacia Rialto, hacia San Marcos y hacia Piazzale Roma (donde está la estación de tren). Son quizá los tres puntos más importantes y por eso hay numerosas placas que van indicando cada pocos metros hacia donde tenemos que ir. Nosotros al principio tiramos mucho de mapa porque nos costó hacernos al laberinto de calles y canales, pero después dejamos el mapa y nos fuimos guiando con los cartelitos.


Desde los orígenes de la ciudad, Venecia está dividida en seis distritos (sestieri), y cada uno tiene asignado un número de cuatro cifras, un sistema de numeración un tanto especial que complica un poco la tarea de orientase en la ciudad.

San Marco

San Marco es uno de los distritos más pequeños y corazón de la ciudad. Es el más antiguo de todos, y lleva el nombre del patrón de Venecia. Allí está la plaza San Marcos y en general, la mayoría de los lugares más conocidos de Venecia: el Palacio Ducal, el Puente de los Suspiros, la Basílica, el Campanile... Sin embargo, sus pequeñas callejuelas son quizá su mayor tesoro, y a pesar de que puede ser un distrito agobiante por el número de personas que se aglomeran en tan poco espacio, no es difícil encontrar un canal donde estar tranquilo.


San Polo es el distrito creado en torno al puente Rialto, y es uno de los más bonitos de Venecia. Fue elegido por los primeros habitantes de la isla por ser un terreno libre de inundaciones. Es el más pequeño de todos los sestieri. En 1907 se asentó en él el mercado central de Venecia, y hoy en día todavía se conserva ese carácter animado, con todas sus tiendas  mercados. La parte oeste del barrio es conocida por sus iglesia y la este por sus palacios.


Dorsoduro, al sur y abarcando además la isla de Guidecca, es muy animada ya que allí están la mayoría de los centros universitarios. Nosotros lo encontramos más tranquilo y amplio. En Dorsoduro están dos importantes galerías de arte: la de la Academia y el Peggy Guggenheim; además de la iglesia de Santa María della Salute y uno de los palacios más bonitos de Venecia: el Palacio Ca'Rezzonico.


Cannaregio, distrito en el que se encuentra la estación de tren y el acceso a tierra a la isla, es el más poblado y uno de los más grandes. En él vivieron Marco Polo, Tiziano y Tintoretto. Aquí está el antiguo guetto judío. Hay muchísimas tiendas y servicios. Nosotros nos alojamos aquí.


Castello es el más grande de todos los sestieri. El nombre de Castello proviene del castillo erigido en la época romana. Abarca muchos ambientes: la zona turística alrededor del Palacio Ducal, y la más humilde, la de los trabajadores astillero Arsenale, que ocupa casi la mitad del barrio. La mitad del barrio está ocupada por el Arsenale, un gran astillero. Uno de los puntos más interesantes del barrio es la basílica de Santi Giovanni, la iglesia más grande de Venecia.


Santa Croce es otro de los distritos menos turísticos. Tiene la peculiaridad de que es el único barrio de Venecia por el que pueden circular coches. En Piazzale Roma está la estación de autobuses y no muy lejos la de tren, así que es casi inevitable pasar por aquí. La zona oeste es la menos agradable, que es la que se ve a la llegada, está industrializada y es la menos bonita de todas (por no decir, nada bonita). También está la isla artificial de Tronchetto, sin interés turístico ya que fue construida como aparcamiento. 


Algo que me llamó la atención de Venecia es que no me resultó tan cara como esperaba. Vale, más cara que la mayoría de las ciudades italianas sí, pero nosotros encontramos muchos lugares con precios bastante más bajos de los que cabría esperar. Por ejemplo, pagamos 55€ por una habitación doble con baño en Campo San Geremia (Cannaregio), y estaba bastante bien, además teniendo en cuenta que el carnaval ya estaba comenzando.


Para comer te puedes gastar tanto o tan poco como quieras. Por supuesto que en un restaurante coqueto según te acercas al Gran Canal, los precios pueden ser desmesurados. Pero para los no celíacos, hay porciones de pizza de buen tamaño desde 2,5€; en los supermercados (en Cannaregio había al menos dos) los precios eran bastante aceptables: ensaladas por 2 y 3€, por ejemplo. Vimos muchos menús del día por menos de 15€. Eso sí, tened en cuenta de que esto fue en temporada baja, quizá en verano suban un poquito. Nosotros pagamos 24,5€ por la primera cena en Osteria All'Ombra (dos pizzas -una sin gluten- y botella de agua); y 36€ por la segunda comida en OKE (dos pizzas, dos postres y agua).


































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