martes, 3 de febrero de 2015

Ciao Roma! Coliseo, Foro y Boca de la Verdad


El día que llegamos a Roma ya era completamente de noche, así que no pudimos hacer más que llegar a nuestro apartamento en la zona de Basílica San Paolo y buscar un supermercado para comprar algo para la cena y el desayuno. Nos hicimos con unos paquetes de pasta, salsas ya preparadas, un poco de fruta, verdura para ensaladas, zumo, leche y galletas para el desayuno. No queríamos perder mucho tiempo cocinando porque ya era tarde y estábamos agotados. Además nuestro anfitrión en Roma había llegado más de media hora más tarde de lo acordado y lo único que nos apetecía es ir a dormir pronto para madrugar al día siguiente.


Y así hicimos. A la mañana nos levantamos más o menos temprano -no tanto como nos hubiera gustado, pero temprano al fin y al cabo- y planeamos lo que queríamos ver: por la mañana, el Coliseo, el Foro Romano y la Boca de la Verdad. Por la tarde, quizá la plaza Navona, la Fontana di Trevi, la plaza España... Aprovecharíamos para comer en Voglia di Pizza que estaba en el centro.

Cogimos el metro y en poco más de diez minutos llegamos al Coliseo. Allí vimos literalmente hordas de gente... Yo me imaginaba que en el Coliseo iba a haber gente siempre, pero quizá al ser temporada alta, un martes... quizá menos. No quiero pensar toda la gente que tenía que haber en verano! Pero bueno, allí enseguida se nos acercó una chica con una tarjetita en la que ponía "español" que nos explicó cómo funcionaba el acceso. Queríamos hacer una de las visitas guiadas oficiales, pero nos comentó que esas había que comprarlas en la página web y que volaban en cuanto estaban disponibles, así que tendríamos que optar por unas visitas guiadas más caras, o bien coger unas audioguías. 



Al final decidimos coger una audioguía para los dos para poder ir a nuestro aire (consejo: las audioguías tienen un volumen que solo las hace cómodas para que una persona escuche a la vez, pero tienen una entrada de auriculares para que una persona pueda ir con la audioguía pegada al oído y otra con los auriculares; así que si lleváis los auriculares, podréis evitar alquilar una audioguía extra ;). Estuvimos en la cola alrededor de media hora, aunque no se nos hizo pesado. Eso sí, hacía un tiempo de perros, constantemente lloviendo y bastante fresco.


Cuando entramos nos dieron un mapita para poder orientarnos dentro del Coliseo y poder encontrar las paradas de las explicaciones. Subimos a la segunda planta, nos colocamos la capucha y encendimos las audioguías mientras íbamos sacando alguna foto.

El Coliseo es el principal símbolo de Roma y una de las 7 maravillas del mundo. Tiene casi 2.000 años de antigüedad, así que pasear por él supone retroceder en el tiempo para acercarnos al Imperio Romano. Nada menos que seis millones de turistas lo visitan cada año. Comenzó a construirse en el año 72 bajo el mandato del emperador Tito, y finalizó tan solo ocho años más tarde, convirtiéndose así en el mayor anfiteatro romano del mundo


Durante el Imperio Romano y bajo el lema "Pan et Circus", el Coliseo permitía a más de 50.000 personas disfrutar de distintos espectáculos: muestras de animales exóticos, ejecuciones de prisioneros, recreaciones de batalla, y por supuesto, las conocidas peleas de gladiadores. Se inauguró de la mano del emperador Tito con nada menos que 100 días de juego que costaron la vida a más de 2.000 gladiadores.


En un principio su nombre original fue Anfiteatro Flavio, pero fue sustituido por el del Coliseo debido a la gran estatua de Nerón, que se encontraba a la entrada de la Domus Aurea, llamada "El Coloso de Nerón". Además, el aspecto actual dista mucho del inicial, que tenía un techo de lona para proteger a la gente del sol, quedando éste cubierto. Por otro lado, debajo de la arena estaban la maquinaria y las jaulas (actualmente no queda nada de la arena y se pueden ver los bajos del Coliseo ya que quedan descubiertos, aunque se ha intentado reconstruir una parte para que asemeje a la situación inicial).

También existe la leyenda de que el Coliseo se llenaba ocasionalmente de agua para representar batallas navales, aunque no ha podido ser confirmado.



Cada Viernes Santo el Papa preside el Vía Crucis desde el Coliseo, ya que éste siempre ha sido un lugar muy unido a la iglesia y en este día se recuerda a los primeros cristianos que murieron en la arena.


El Coliseo funcionó como tal durante más de cinco siglos, siendo los últimos juegos de la historia en el VI, momento en el que sufrió saqueos, terremotos, bombardeos... En estos momentos el Coliseo pasó de ser un recinto para la celebración de espectáculos a un almacén, iglesia, cementerio e incluso castillo para la nobleza.


El arco de Constantino está situado a pocos metros del Coliseo, desde donde además se tienen muy buenas vistas. Éste fue construido en el 315 en conmemoración de la victoria de Constantino I el Grande en la batalla del Puente Milvio. En él se pueden ver estatuas traídas del Foro de Trajano y algunos relieves en los que aparece Marco Aurelio repartiendo pan entre los pobres. Es un lugar estratégico en la ciudad y está muy bien conservado.

Estuvimos paseando por el Coliseo durante unas dos o tres horas, con la audioguía pegada para no perdernos ninguna explicación, hasta que decidimos refugiarnos del frío unos minutos en la librería. Los precios allí eran desorbitados, así que si os apetece comprar algún regalo, quizá es mejor buscarlo en un lugar menos turístico.

Arco de Tito

Con la entrada al Coliseo se puede entrar también al Foro Romano y al Palatino, así que aunque el día no acompañaba mucho al paseo, no quisimos perdernos por nada del mundo el Foro Romano.

El Foro Romano era la zona en la que se desarrollaba la vida pública y religiosa en la antigua Roma, y actualmente constituye junto al Coliseo la mayor muestra de grandeza del Imperio Romano.


Al finalizar el Imperio, el Foro fue quedando en el olvido poco a poco, enterrado. No fue hasta el XX cuando se realizaron las excavaciones. Como curiosidad, la zona que ocupa el Foro era inicialmente un área pantanosa que fe drenada mediante la Cloaca Máxima en el VI, siendo ésta uno de los primeros sistemas de alcantarillado del mundo.


Dentro del Foro hay numerosos templos y arcos para descubrir. La Vía Sacra es la calle principal de la Antigua Roma y comunicaba la Plaza del Campidoglio con el Coliseo. El Arco de Tito es un arco del triunfo que conmemora la victoria de Roma sobre Jerusalén. Fue construido tras la muerte del emperador Tito.



En el Foro también se pueden encontrar el arco de Severo Séptimo, erigido en el 203 d.C. para conmemorar el tercer aniversario de Severo Séptimo como emperador; el templo de Antonino y Faustina, del s. II y que destaca por ser el mejor conservado del Foro; la Basílica de Majencio y Constantino, derruída en su mayor parte pero por su tamaño se puede deducir que fue uno de los edificios más importantes del Foto; la Curia, edificio en el que se reunía el Senado para tomar decisiones administrativas y sobre el Gobierno de Roma; y la Columna de Foca, erigida en el 608 y que hace honor al emperador Bizancio.




El Foro es un lugar agradable para pasear, pero cuando el tiempo acompaña. Sino los caminos empedrados pueden ser algo resbaladizos. Cuando estuvimos había además algunas zonas en obras, así que tampoco se podía acceder a la totalidad del Foro, y parece que las tareas de excavación para para largo. De todas formas, es un lugar que nadie se puede perder en Roma, y merece la pena especialmente subir a la colina y ver las vistas desde este lugar privilegiado.

Desde el Foro continuamos andando hacia la Plaza del Campidoglio, donde se encuentran los Museos Capitolinos y a la que se accede fácilmente desde la parte noroeste del Foro Romano. Es la primera plaza moderna que se diseñó en Roma. Fue tras la visita a Roma del emperador Carlos I en 1536 cuando el Papa Pablo III Farnese quedó avergonzado por el aspecto de la colina y encargó a Miguel Ángel el diseño de la nueva plaza, que estaría orientada hacia la Basílica de San Pedro y que constituiría el nuevo centro político de la ciudad. Miguel Ángel no vivió para ver la plaza finalizada, pero aun así la construcción se realizó siguiendo fielmente sus planos.


En la plaza original había una estatua ecuestre de Marco Aurelio realizada en bronce, que hoy en día se encuentra resguardada en el Palacio de los Conservadores ya que la que hay ahora en la plaza es solo una reproducción. 


En una de las estatuas de la clase leímos la inscripción SPQR, las siglas de la frase latina Senatus Populusque Romanus (Senado y el Pueblo Romano), que se refería al gobierno de la antigua República Romana dando a entender que el Estado Romano era un consenso entre el senado y el pueblo. Este acrónimo aparece en multitud de textos históricos, legales y políticos romanos; monedas, inscripciones a monumentos y además fue emblema de los estandartes de las legiones romanas, así como el nombre oficial de la República Romana y el Imperio Romano.

Teatro Marcelo (sacamos la foto en otro momento de la visita)

La última visita de la mañana antes de ir a comer sería la Boca de la Verdad. En el camino pasamos por delante del teatro Marcelo, edificado en la Antigua Roma y que recuerda un poco al Coliseo pero en mejor estado de conservación. Fue promovido por Julio César y acabado por Augusto entre los años 13-11 a.C. Fue el primer teatro permanente y de piedra, ya que hasta entonces todos habían sido provisionales y de madera.

La Boca de la Verdad queda a escasos 500m del Teatro Marcelo, así que llegamos enseguida, aunque lo que no nos esperábamos es que hubiera tal cola a esas horas del mediodía. Pero sí, un grupo de surcoreanos habían llegado un ratito antes así que no nos quedó otra que esperar. Suerte que la iglesia de Santa Maria in Cosmedin, donde está la Boca de la Verdad, tiene una parte cubierta para poder esperar.


La Bocca della Veritá es una enorme máscara de mármol de fama mundial, de la que se dice que mordía la mano de aquel que mentía. Tiene nada menos que 1,75m de diámetro y está dedicada al Dios del Mar, representado por un rostro masculino con barba, los ojos, la nariz y la boca perforados.

La leyenda cuenta que un marido que desconfiaba de su esposa la llevó ante la Boca de la Verdad para comprobar su fidelidad. La mujer reaccionó fingiendo un desmayo y su amante la recogió en sus brazos. Después de esto, la mujer juró ante la Boca de la Verdad que sólo había estado entre los brazos de su marido y del hombre que acababa de recogerla.
Esta es tan sólo una de las muchas leyendas que existen sobre la famosa escultura que, con el paso de los años, continúa generando una enorme expectación.
Chris y yo sacamos la mano entera, así que eso debe de significar que hemos sido buenos :). Dejamos la Boca de la Verdad a paso apresurado para ir a comer porque ya eran casi las cuatro de la tarde! Y aún teníamos que llegar al restaurante...

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