domingo, 1 de febrero de 2015

Carnaval de Venecia


Aunque ya lo he explicado en el post de la llegada a Venecia, los días en los que estuvimos se celebraba el famoso carnaval, no la gran fiesta, simplemente el comienzo, pero ya había cierto ambiente. De hecho quizá incluso sea mejor no ir en los días más importantes porque tiene que haber tanta gente que tiene que ser incómodo visitar la ciudad, ya de por sí abarrotada y de calles estrechas. Por no hablar de los precios, que se incrementan y de qué manera.


El carnaval de Venecia surge a partir de la tradición del año 1296, cuando la nobleza se ponía sus máscaras para mezclarse por el pueblo. Fue en el XVIII cuando el carnaval veneciano alcanzó su máximo esplendor, y a él acudían viajeros y aristócratas de toda Europa.

El día que llegamos pedimos la programación de las actividades de carnaval, con la gran suerte de que iba a haber un desfile nocturno en la Fondamenta Cannaregio, a solo unos metros de nuestro hotel. 
Desfile por Cannaregio
Nos acercamos a ver el desfile, que duró apenas diez minutos y que contaba básicamente con dos barcazas en las que se desarrollaban distintas historias. Todo con una iluminación muy bonita, aunque quizá me pareció algo pobre teniendo en cuenta que era nada más y nada menos que el carnaval veneciano.

Repartiendo la comida desde los barcos
A la mañana siguiente volvía a ver un desfile, esta vez a plena luz del día, programado para las 11, aunque finalmente y para desesperación de los asistentes, empezó a las 12:30. Algunas barcas iban acercándose de vez en cuando para distribuir la comida entre puestos y restaurantes.


Cuando por fin comenzó el desfile, multitud de barcas y góndolas de distintos tamaño fueron apareciendo bajo el puente para adentrarse en la Fondamenta de Cannaregio. En ellos iban personas disfrazadas de distintas edades. Algunos disfraces más trabajados y otros simplemente con máscaras. 


La verdad es que no tenía mucho que ver con la idea que solemos tener del carnaval veneciano, mucho más elitista. Nos pareció un desfile divertido, sencillote, de barrio, en el que cualquiera podía participar.


El desfile terminó con una nube de polvo naranja y confetti volando por los aires. 


Y tras el desfile, numerosos puestos de la calle comenzaron a abrir sus ollas y a distribuir de manera gratuita distintos platos de comida. No, no había nada sin gluten, así que Chris se puso las botas con los platos que eran "para mi": lasagna, fideos, picci... Casi nada. 


Por supuesto, durante el carnaval no podían faltar los escaparates en los que se exponen cientos de máscaras, algunas que llegaban a superar los mil euros, y la gran mayoría de ellas hechas a mano. Abunda por ejemplo la maschera nobile, una careta blanca con ropaje de seda negra y sombrero de tres puntas. Y es que aunque hoy en día hay máscaras de todos los colores, hasta 1972 eran en su mayoría blancas, plateadas y doradas.



En el año 1797 Napoleón Bonaparte, durante su ocupación sobre Venecia, prohibió los festejos de carnaval por temor a que se generasen conspiraciones. Estos fueron lentamente restablecidos desde el inicio del siglo XX y de forma oficial en 1979; desde entonces la festividad da inicio cada comienzo de cuaresma cristiana, es decir, empieza la cuaresma a partir del miércoles de ceniza.


Los días que estuvimos en Venecia tuvimos la suerte de toparnos con bastantes personas disfrazadas, casi siempre posando para las fotos de los turistas y en general, muy pacientes y agradecidos. De hecho, durante los 10 días que dura el carnaval, la gente se disfraza y sale a la calle precisamente a pasear y a sacarse fotos. Hay gente que invierte miles de euros para lucir como una estrella en estos días.


Los disfraces son trajes de época del siglo XVII veneciano, como si estuvieran recién salidos de un cuadro. Durante el Carnaval también se organizan muchos eventos y fiestas, algunas de ellas privadas a las que es difícil asistir sin Invitación. Los precios de las fiestas también son altos, y una noche puede llegar a costar hasta 500€. Los turistas no se disfrazan. El objetivo de la mayoría de los visitantes es ver Venecia en Carnaval y hacerse fotos con los mejores disfraces (vaya, que éramos turistas de los más típicos).


¡Parezco un airbag!
Otros habituales de la Festa Veneziana son los grupos de música itinerante que recorren plazas y calles con sus instrumentos y atuendos tradicionales.


A nosotros nos encantó el Carnaval Veneciano. Creemos que es una experiencia que hay que vivir al menos una vez en la vida, y además no tiene porqué ser caro en absoluto.

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