lunes, 28 de julio de 2014

Un almuerzo rápido en Burgos

Este domingo Chris me vino a recoger a la oficina de turismo y de allí nos fuimos corriendo hacia Palencia porque teníamos que sacar a pasear a Tom (el perro de Chris). Eso sí, como yo salgo a las 2 de trabajar, teníamos que parar en algún momento para comer y Burgos nos pilla de paso. Yo me empeñé en ir a Belgious, donde ya habíamos estado comiendo unos crepes buenísimos en junio. Aun así echamos un vistazo al resto de restaurantes para celíacos en la guía de Burgos sin gluten.


Cuando llegamos, aparcamos misteriosamente cerquísima de la catedral y nos bajamos dispuestos a buscar la crepería sin mapa y bajo un sol abrasador. Sin embargo, me tuve que detener ante la catedral porque me quedé atónita. Había escuchado que era bonita pero me impresionó muchísimo. La catedral es de estilo claramente gótico aunque parece ser que en su interior hay elementos barrocos y renacentistas. Se empezó a construir en 1221 pero tuvo grandes modificaciones en los s.XV y XVI. Me recordó a Notre Dame pero con chapiteles.


Después de lamentarme por no tener tiempo para hacer una visita en condiciones a la catedral (algo que tengo apuntado para hacer pronto), seguimos nuestra búsqueda, con tal suerte que Chris se detuvo delante de un restaurante que estaba justo al lado de la plaza de la catedral porque le sonaba el nombre de la guía de Burgos sin gluten. Y efectivamente, entramos y preguntamos. Nos dijeron que podían adaptar casi cualquier plato para celíacos, y aunque no podía quitarme los crepes de la cabeza, dije que sí. 

Nos trajeron el menú de fin de semana, de 22€, que no queríamos pagar porque además no tenía hamburguesas...... Nos dijeron que era muy tarde y que solo podíamos coger ese menú, pero les lloramos un poco y al final nos sacaron la carta. Yo quería hamburguesa pero con la ortodoncia recién puesta se me hacía imposible (aunque la podían poner sin gluten), y me pedí una sartén con huevos fritos, bacon, patatas fritas y morcilla, para echar por la borda un mes de gimnasio. Chris se pidió una hamburguesa con gluten.



La verdad, estaba todo muy, muy bueno y además estaba bastante bien de precio: tanto la sartén como la hamburguesa rondaban los 6€) y llenaban lo suficiente como para pasar directamente al postre, que nos saltamos para no retrasarnos más.
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