lunes, 28 de abril de 2014

DIARIO DE VIAJE:: Interrail por los pueblos con encanto de Europa



INTRODUCCIÓN AL VIAJE

En 2013 la suerte quiso que ganara un concurso de relatos de viaje organizado por el Ayuntamiento de Vitoria. El premio: un pase de interrail. Tenía muchas ganas de hacer el interrail, y me había puesto como meta desde hacía tiempo, hacerlo con menos de 26 años (simplemente porque el precio de los pases a partir de esa edad sube considerablemente). Pero llegaba en mal momento: llevaba varios meses en paro y no tenía ni para empezar. Además quería ir con Chris y no había forma de encontrar un momento. Al final, escogí fecha para irme: el 21 de abril, un día antes de cumplir los 26. Me iría sola, pero al menos podría elegir todo el itinerario. Tenía muy poco dinero (creo que no más de 350€), pero era mi última oportunidad.

¡Y cómo son las cosas! Después de un año desesperada buscando trabajo, una semana antes de irme de viaje hice una entrevista que resultó en ¡TRABAJO! Cancelé mis planes de interrail un poco "mosca": un año buscando trabajo y haciendo entrevistas, y llegaba justo cuando me iba de viaje. Y encima era para un contrato de dos meses (eso me dijeron, pero por suerte se ha alargado :). Era de lo mío: en una oficina de turismo. Pero veía que los planes de apertura de la oficina se retrasaban, y hablé con mi jefa para ver si me podía ir hasta que la oficina no abriera. Así es como hice la primera parte de un interrail que iba a durar 21 días, recorriendo algunos de los pueblos más bonitos de Europa, el castillo de Neuschwanstein, Salzburgo, Munich y Berlín.

ITINERARIO


Aquí os dejo el itinerario día a día con enlaces a las entradas en el blog:

Día 1: Vitoria-Parísde Vitoria a Hendaya, y de Hendaya a París en tren nocturno.
En el blogComienza el interrail: Vitoria-París


Día 2: Estrasburgo, Colmar y Gengenbachen tren de París a Estrasburgo, después a Colmar y por último a Estrasburgo. Alojamiento a través de Couchsurfing.
En el blogEstrasburgo, Colmar y sus canales de cuento, Gengenbach



Día 3: Munich y la Selva Negraen tren a través de la Selva Negra. Alojamiento en dormitorio en el albergue Jaeger's en Munich.
En el blogAtravesando la Selva Negra, Munich en un día



Día 4: Füssen y los castillos del Rey Loco (Neuschwanstein) Excursión de día desde Munich para visitar Füssen, los castillos de Hohenschwangau y Neuschwanstein; y Alpsee. Tren a Salzburgo. Alojamiento en dormitorio en el hotel Meininger.
En el blogFüssen, la pequeña desconocida, Neuschwanstein y Alpsee


Día 5: Salzburgo y Hallstatt: en tren de Munich a Salzbugo. Visita de la ciudad y escapada a Hallstatt. Tren de Salzburgo a Munich, y tren nocturno de Munich a Berlín.
En el blog: Salzburgo, Hallstatt (o un cuento)



Día 6: Berlínllegada a Berlín y visita de la ciudad. Alojamiento en dormitorio en el hostel Plus Berlín.
En el blog: Llegada a Berlín, El Muro de Berlín, Berlín en un día



Día 7: Berlín: de visita por Berlín: campo de concentración de Sachsenhausen, mercado de Mauerpark y pastelería Eisvoh.
En el blogCampo de concentración de Sachsenhausen, Mercado Mauerpark, Eisvoh: paraíso sin gluten.



Día 8: Vuelta a casa: Berlín-Barcelona-Vitoria



COMER SIN GLUTEN

Durante todo el interrail tuve un presupuesto muy ajustado para comer así que no me pude dar el gusto de ir todos los restaurantes a los que me hubiera gustado. De hecho, llevé comida desde casa y me duró casi 4 días... Para el resto de días iba comprando en los supermercados. El etiquetado en general en cualquiera de los supermercados en los que estuve dejaba bastante que desear, y acababa comprando cosas que sabía que no tendrían gluten.

Para desayunar llevaba bizcocho, y tres de los días compró un bono de desayuno buffet en los albergues. Costaba una media de 5€ y en los tres en los que estuve tenían leche, zumos, embutido bien etiquetado (¡aleluya!), fruta, mantequilla, mermelada, yogures naturales, macedonia... Nesquick en ninguno. En el de Salzburgo tenían pan de molde tipo Schär, pero no una tostadora independiente. En los trenes nocturnos no se puede decir que la oferta sin gluten fuera escasa, sino más bien nula.

Estuve en la pastelería sin gluten EisVoh en Berlín al final del viaje, un paraíso celiaquil y la mejor forma de acabar el viaje. Tenían helados, tartas, bollería... todo artesano y buenísimo. En Dean&David me salvaron la vida sus curries buenísimos y muy bien de precio, que te los ponían para llevar.



PRESUPUESTO 8D/7N: 311,65€

Transporte: 169,15€
Pase interrail: gratis (premio de un concurso)
Bus Vitoria-San Sebastián: 6€
Tren San Sebastián-Hendaya: 17€
Suplemento tren nocturno en litera de Hendaya a París: 25€
Suplemento TGV París-Estrasburgo: 6€
Bus de Füssen a Neuschwanstein: 4,2€
Barco i/v a Hallstatt: 4€
Metro en Berlín: 4,2€
Vuelo Berlín-Barcelona: 60€
Tren El Prat-Sants: gratis (me lo pagó un catalán con su abono porque no me daba tiempo a sacar billete :)
Bus Sants-Vitoria: 42,75€

Alojamiento: 52,5€
Dos noches en trenes nocturnos: 0€
Una noche en Couchsurfing: 0€
Una noche en el hostel Jaeger's en Munich: 14€
Una noche en el hotel Meininger en Salzburgo: 13,5€
Dos noches en el hostel Plus en Berlín: 25€

Comida: 74€
Pre compra en supermercado en Vitoria: 17€
3 desayunos en albergues: 15€
Dos curries en Munich: 12€
Compras en supermercado sobre la marcha (ensaladas, patatas fritas, queso, frutos secos, fruta, yogures...): 20€
Pastelería Eis Voh: 7€
Carne con patatas en Berlín: 3,5€

Otros: 16€
Subir a la torre de San Pedro (Munich): 2€
Audioguía en el campo de concentración: 3€
Compras en el mercado Mauerpark: 6€
Propina visita guiada "Free tour" Berlín: 5€

domingo, 27 de abril de 2014

EisVoh, paraíso singlu en Berlín

Cuando estuve haciendo el interrail no me dio tiempo -ni dinero- a visitar demasiados restaurantes singlu en Berlín. Por suerte, sí que me tuve la posibilidad de acercarme hasta EisVoh, donde me encontré con un pequeño gran paraíso para celíacos, sobre todo después de experimentar que ir "a la aventura" por Alemania no es nada fácil para nosotros.



Eis Voh está un poco alejado del centro de Berlín y muy alejado desde el campo de concentración de Sachsenhausen, desde donde fui yo. Lo mejor para llegar es bajarse en la parada de metro Friedrich-Willhelm-Platz y de allí caminar 5 minutos.


Dentro de Eis Voh encontraréis un montón de helados artesanales -todos sin gluten, por supuesto-. Además, hay pasteles recién hechos y tartas frías, repostería, cookies e incluso una zona de tienda. 


Esto es lo que me compré yo: una porción de pastel cuyo nombre no recuerdo, un éclair y una especie de donut que en realidad no lo era. Todo rico riquísimo.




EIS VOH
Bundesallee, 118 (Berlin)
+49 30 854 020 65
No es necesario reservar
Página web (en alemán)


Mercado de Mauerpark (Berlín)

Una de las cosas que me sorprendió de Berlín es su vida. No es que sea una ciudad bonita, sobre todo si se compara con otras capitales europeas, pero tiene una personalidad y una vida como pocas. Me llegó a decepcionar en un principio: todo empapelado con posters y carteles de todo tipo, grafittis en absolutamente todas partes, cableado... Pero mi opinión fue cambiando poco a poco. Me parecía una ciudad en la que todo el mundo tenía sus ideas y las defendía. Como si cada persona habría dejado allí su huella.

Y si hay algo que cabe destacar de la vida de Berlín son sus mercadillos al aire libre. De entre todos ellos, elegí el de Mauerpark, uno de los más conocidos de la ciudad. Se celebra cada domingo de 8:00 a 18:00 en Mauerpark (Bernauer Strasse 63-64). 


Aparte del ambiente del parque: gente haciendo barbacoas, música al aire libre... en el mercado podréis encontrar baratijas varias, muebles vintage, artesanía, juguetes antiguos (yo compré unos clics de Playmobil), libros, artículos de jóvenes diseñadores, vinilos, coleccionistas... Dicen que es más caro que otros mercados de Berlín,

Mauerpark puede llegar a tener hasta 30.000 personas en verano y en esos momentos puede resultar agobiante -además de caluroso. Un buen momento para visitarlo es un domingo de invierno en el que haga sol. Otro buen momento es aquel domingo en el que estés por Berlín, haga el tiempo que haga, por si no tienes la oportunidad para volver ;) Ah! A mi me costó un poquito llegar, y eso que iba con mapa. La parada de metro es la de Bernauer Strasse.


Para celíacos, poquita cosa. Aparte de los zumos, había pizzas, sandwiches, pasteles, waffles... Nada que aparentemente fuera sin gluten ni ningún cartelito que dijera lo contrario. Una pena, porque sería la mejor manera de acabar una mañana de compras.

Campo de concentración de Sachsenhausen

Cuando visité el museo del genocidio de Tuol Sleng en Phnom Penh, Camboya y el Museo de Vestigios de la Guerra en Ho Chi Minh, en Vietnam, me dije a mi misma que no volvería a visitar nunca jamás campos de concentración, museos de genocidio y guerras ni nada del estilo. Ya había sido suficiente. Sé que existen para que no se olvide lo que pasó, pero me resultó bastante duro y decidí que en mis viajes procuraría ver la parte bonita de cada país.


Así que no se qué me llevo al campo de concentración de Sachsenhausen, ubicado en Oranienburg, muy cerquita de Berlín (seguramente mi interés por la historia nazi). Salí de mi albergue bastante temprano con la mala pata de que estaban en obras y tenía que hacer una combinación rara de tren y autobús.


 El campo de concentración de Sachsenhausen fue construido por los nazis en 1936 para acoger prisioneros políticos. En los años posteriores fue recibiendo a judíos polacos, homosexuales, militares soviéticos y gitanos. Entre ellos, más de 13.000 mujeres. Lo que comenzó como un campo de concentración se acabaría convirtiendo en un campo de aniquilación.



Allí los presos fueron sometidos a todo tipo de torturas, incluidos experimentos médicos. El campo de concentración estaba dotado por todo tipo de medidas de seguridad. Me impactó por ejemplo el que muchos prisioneros intentaran traspasar las vallas con el objetivo de ser descubiertos y disparados desde las torres de control, para evitar torturas mucho peores. Otros murieron de frío. Las condiciones de salubridad eran pésimas. En total, más a más de 30.000 prisioneros perdieron les fue arrebatada la vida en Sachsenhausen, sin contar con aquellos que fueron fusilados antes de entrar.


Entrar a los barracones para conocer cómo fue la vida de aquellos desafortunados es cuanto menos impactante. Aunque quedan pocos lugares tal y como fueron, muchas partes han sido restauradas y no hay que echar mucha mano de la imaginación para saber el dolor que tuvieron que soportar los prisioneros.


Hoy en día hay placas conmemorativas y una escultura en memoria del prisionero. 

La entrada al campo de Sachsenhausen es gratuita y es posible alquilar una audioguía en español que va explicando punto por punto cada lugar y su historia (100% recomendado). El tiempo mínimo para visitarlo: al menos 4 horas para poder reflexionar y no andar corriendo de un lugar a otro.

sábado, 26 de abril de 2014

Berlín: visita en un día

Después de ver el muro de Berlín, continué la visita hacia Alexanderplatz y la torre de televisión (Fernsehturm). Lo que no sabía es que ese día había una concentración nazi y a su vez una mucho más multitudinaria en su contra. Y allí estaban todos y la mitad del cuerpo de policía berlinés, en Jannovitzbrücke.



En cualquier caso, atravesé el puente y me senté en una zona de picnic a comerme la ensalada que acababa de comprar en el Lidl mientras miraba los barquitos por el río Spree y me daba la vuelta de vez en cuando para ver si todo seguía más o menos tranquilo al otro lado del puente.


Después de comer fui hacia Alexanderplatz, una gran plaza del área de Mitte y un punto neurálgico de la ciudad, casi se podría decir que el centro de Berlín, aunque en realidad la ciudad tiene 4 centros. La plaza en sí, bonita no es. Alberga a la famosa torre de televisión, la más alta de Europa y el Reloj Mundial. Cuesta pensar que empezó siendo una plaza de mercado para venta de ganado.

Alexanderplatz
Seguí caminando hacia la calle Unter den Linden. Por esta zona vi varias beer-bike. La traducción literal es bici de cerveza, pero realmente no sabría que nombre darle a este artilugio en el que los ocupantes van pedaleando alrededor de una barra mientras beben cerveza y otra persona dirige. Aquí también empecé a ver los famosos semáforos berlineses con sus Ampelmann u hombrecito del semáforo. 


En la misma calle está la catedral de Berlín (Berliner Dom), que se empezó a construir a finales del s.XIX y es de estilo neoclásico. Ésta alberga la cripta de la familia Hohenzollern y tiene de frente los jardines de Lustgarten.

Catedral de Berlín


Un poquito más adelante está el Neue Wache, el edificio de la Nueva Guardia de Berlín. Su construcción culminó en 1818. En su interior acoge una escultura que para me resultó muy tierna: Madre con hijo muerto, de Käthe Kollwitz y que simboliza el sufrimiento de los berlineses durante la II Guerra Mundia.

Neue Wache
Finalmente, después de pasar por delante de varias tiendas de souvenirs con precios escandalosos, llegué a Pariser Platz, la que seguramente es la plaza más conocida de toda la ciudad y en la que se encuentra la icónica Puerta de Brandenburgo. Fue la antigua puerta de entrada a Berlín, es decir, un acceso a la ciudad y no un arco del triunfo como se suele pensar. Su construcción duró 2 años y terminó en 1891 siguiendo el modelo del acrópolis de Atenas. Arriba tiene la escultura de una cuádriga que representa a la diosa Victoria montada en un cuadro con cuatro caballos dirigiéndose a Berlín.



 Desde Pariser Platz salen cada día visitas guiadas gratuitas en español de New Europe. Duran aproximadamente 1,5-2h y aunque son gratuitas, los guías también tienen que comer ;) Yo me apunté a una y la verdad es que estuvo muy bien, el guía conocía todos los entresijos de la historia de la ciudad y llegamos a rincones a los que no habríamos llegado de otro modo.


Como curiosidad, en esta plaza está el hotel Adlon y fue precisamente en este hotel desde donde Michael Jackson sacó por la ventana a uno de sus hijos en 2002.

Muy cerquita de la puerta de Brandenburgo está el edificio del Reichstag y lugar de reunión del Parlamento alemán. Durante la II Guerra Mundial sufrió muchos daños y posteriormente se ha ido restaurando hasta tener el aspecto actual de la mano del arquitecto Norman Foster.

Reichstag
Gracias a la visita también descubrí por ejemplo, el lugar donde (supuestamente) se suicidó Adolf Hitler, y sobre el que se ha construido varios bloques de viviendas sociales con el objetivo de que no se convirtiera en un lugar de peregrinación para los nazis.


Desde allí fuimos recorriendo varias calles y edificios que habían sido de gran importancia durante el régimen nazi pero para ser sincera, no recuerdo los detalles de la visita. Llegamos a Gendarmenmarkt, donde se encuentra la Konzerthaus, la catedral francesa y la catedral alemana, y seguramente la plaza más bonita de la ciudad.

Konzerthaus y la catedral francesa en Gendarmenmarkt
La siguiente parada fue el conocido Checkpoint Charlie, el paso fronterizo más famoso del muro de Berlín y que separaba la zona soviética de la alemana. Hoy en día se trata de un lugar muy conocido donde se puede posar con la "policía" americana. Como veis hasta el McDonalds queda cerca. Al lado está el museo del muro (izquierda en la foto: Mauermuseum).

Checkpoint Charlie

Después fui por mi cuenta al Museo del Holocausto o Topographie Des Terrors, un museo muy, muy interesante además de gratuito, en el que se han conservado partes de muro.


Por último vimos el Monumento al Holocausto, formado por 2711 bloques de hormigón y que recuerda a todas las víctimas judías del holocausto nazi. El objetivo del arquitecto al diseñarlo era producir una especie de laberinto en el que sentirse perdido o desorientado. En una habitación subterránea en mitad del monumento el Punto de Información con todos los nombres de víctimas judías conocidas.

Fue un día muy, muy productivo, aunque tuve que visitar cada lugar un poco corriendo (es lo que tiene el interrail). Desde luego Berlín es una de esas ciudades cuya historia enamora.

El muro de Berlín



La primera parte de mi visita a la capital alemana fue su archiconocido muro, el muro de Berlín, conocido también como Muro de la Vergüenza. Es uno de los lugares que nadie que visite la ciudad se puede perder. A mi no me suelen gustar las listas tipo "10 lugares imprescindibles de...", pero reconozco que este es un lugar imprescindible tanto por su importancia histórica como por sus obras de arte en forma de graffities.


El muro de Berlín separó entre 1961 y 1989 la ciudad: a un lado estaba al mando la República Federal Alemana (oeste) y al otro la República Democrática Alemana. Fue todo un símbolo de la guerra fría y en él perecieron entre 100 y 270 personas, dependiendo la fuente que se consulte.


Tras la derribación del muro se dejó en pie una sección de 1,3km conocida como la East Side Gallery, que hoy en día es una galería de arte al aire libre que consta de 103 murales pintados por artistas de todas partes del mundo. Como curiosidad, es posible sellar el pasaporte por 1€ en una tiendita al principio del muro, y también en otras partes de la ciudad.


Estas son algunas de las obras más conocidas y fotografiadas de la East Side Gallery:
Susanne Kunjappu-Jellinek: Curriculum Vitae
Dmitri Vrubel: Bruderkuss

Thierry Noir

A mi personalmente me gustaron más otras obras menos conocidas:









Farola pintada
Parte trasera de la East Side Gallery
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