miércoles, 12 de febrero de 2014

Las casas colgaDAS de Cuenca

Después de estar en el embalse de Uña, nos pusimos rumbo a Cuenca. Ya era hora de comer así que busqué en internet algún restaurante para celíacos sin excesivo éxito. Encontré la cervecería Heidelberg, pero para cuando llegamos nos dijeron que estaba la cocina cerrada y tampoco nos apetecía ir a un restaurante más caro (estamos los dos en paro desde hace tiempo).

Al final acabamos en el McDonalds. De cuántos apuros me han sacado las cheeseburgers... Cuando acabamos empezamos la mini visita a la ciudad con la suerte de que había salido el sol.

Plaza Mayor de Cuenca y ayuntamiento
La ciudad de Cuenca es uno de los conjuntos monumentales más importantes de España y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y no es para menos. Me llamó mucho la atención por ejemplo, el edificio del ayuntamiento, de estilo barroco y sobre 3 arcos de medio punto que da acceso a la Plaza Mayor.

Catedral de Cuenca
También vimos la catedral de Cuenca, aunque estaban haciendo obras de restauración y una parte de su fachada estaba cubierta por andamios. De estilo gótico, neogótico y barroco, esta catedral comenzó a construirse en el s.XII, aunque a lo largo del tiempo ha sufrido bastantes variaciones, incluida la fachada que se puede observar en la actualidad, que data del s.XX.


Después fuimos a mi parte favorita, las casas colgadas, erróneamente conocidas como colgantes. Estas casitas están "volando" sobre la hoz del río Huécar. Algunas, como las de abajo, tienen balcones de madera en voladizo, es decir, sin ningún tipo de soporte debajo. Se tiene constancia de que las primeras existían ya en el s.XV, aunque de entonces no quedan muchas.


En una de las casas de arriba en concreto se encuentre el Mesón Casas Colgadas y en otra el Museo de Arte Abstracto de Cuenca. 



El resto de la ciudad no tiene desperdicio y merece la pena pasar al menos un día para disfrutarla. Nosotros solo estuvimos una tarde (y corta, porque era febrero).


martes, 11 de febrero de 2014

Por la laguna de Uña

Hace unos días estuve en la asamblea de FACE Joven en Madrid y aproveché para quedarme algunos días más en la capital para estar con mis primos a los que solo veo de mucho en mucho. Además, hacía tiempo que tampoco veía a mi amigo Javi que también es de allí y tenía ganas de verle. Con toda la suerte del mundo, a él se le ocurrió que podía llevarme a Cuenca (curiosamente es uno de los sitios que llevaba tiempo queriendo ver) y pasamos el día allí.


Primero fuimos a la Uña, un pueblo a orillas de una laguna que lleva el mismo nombre. Ese día había nevado un poco y aunque hacía bastante fresco la verdad es que merecía la pena pasar frío para ver un paisaje tan bonito. Lo cierto es que el pueblo en sí no lo vimos, y fuimos directamente a la zona de la laguna.


Según ibamos andando iba pasando algún coche, aunque la verdad es que aquello estaba desierto y tranquilo. Intentamos seguir un camino que conocía Javi pero él iba con deportivas y obviamente, los pies calados por la nieve (anda que....). Y yo habría ido de tal guisa si no fuera porque mi tía me dejó sus botas.


En esta zona también había una piscifactoría bastante curiosa. Nadie se imagina que en un lugar así pueda haber una piscifactoría, pero lo cierto es que allí mismo hay un criadero de trucha común que sirve para repoblar las cabeceras de los ríos Júcar, Segura y Tajo.

Laguna de Uña
Desde allí, con los pies y manos congelados, fuimos a ver las casas colgadas de Cuenca.



Javi congelado

sábado, 8 de febrero de 2014

Asamblea FACE Joven 2014 (Madrid)

El 8 de febrero celebramos en Madrid la asamblea de FACE Joven 2014 y yo acudí por primera vez como delegada del País Vasco. En ella estuvimos debatiendo un montón de temas. Tanto, que llegamos a las 9 de la mañana y no salimos de allí -literalmente- hasta pasadas las 5 de la tarde, en parte gracias a Ecodiet y Panadería José María García que nos habían regalado un montón de productos: desayunamos con las cookies y las magdalenas de la panadería alicantina y comimos con el pan, los patés, el embutido... de la tienda riojana. Estas colaboraciones son importantísimas para unas asociación como la nuestra, que tiene un presupuesto muy limitado.


Aquí nos tenéis trabajando, ¡qué buen equipo! Por un lado hablamos de cómo había ido el año, de las actividades, de los presupuestos e incluso de redes sociales y la LOPD. Por otro lado, estuvimos hablando de los planes para el 2014: las actividades, la nueva página web... Decidimos que el encuentro veraniego de este año se haría en Almería de la mano de la delegada andaluza, y cruzamos los dedos para tener mejor suerte que la que tuvimos con la convivencia en Andorra, que no salió adelante.



Estos encuentros anuales son cortitos (solo duran un día) pero son muy útiles para poner sobre la mesa todos los temas que tenemos que tratar, que son muchos, y resulta complicado hacerlo de otra forma al ser cada delegado el representante de una comunidad.
Por cierto, la noche anterior estuve cenando en Tommy Mels :) Fue el premio después de haber aguantado muuucho tiempo en el autobús desde Vitoria.

Así estaba la carretera...

miércoles, 5 de febrero de 2014

DIARIO DE VIAJE:: Marruecos en 8 días



INTRODUCCIÓN A NUESTRO VIAJE

Marruecos siempre había sido un destino que me llamaba mucho la atención: el desierto, los zocos, la arquitectura... Además estaba muy cerca y era barato. No se le podía pedir más. Solo había una cosa que estaba retrasando el momento de ir: Chris, que viaja con pasaporte uruguayo, necesitaba visado y para ello había que hacer trámites en una embajada marroquí. Para colmo la que tenía más cerca de casa había cerrado. Al final vi un vuelo barato con Ryanair de Madrid a Marrakech y sin pensarlo mucho compré billetes para los dos. El trámite del visado fue un comecocos pero Chris terminó con su visado en Bilbao :)

El 28 de enero volamos desde Madrid a Marruecos para visitar Marrakech, el desierto del Sáhara y Essaouira, una pequeña ciudad de la costa atlántica. Estuvimos en total 8 días durmiendo en los lugares más variopintos, comiendo en restaurantes locales. Marruecos nos pareció seguro, exótico y precioso, y nos quedamos con ganas de volver para ver el norte :) Con respecto al gluten, todo fue más fácil de lo esperado.

ITINERARIO




Aquí os dejo el itinerario día a día con enlaces a las entradas en el blog:

Día 1: Madrid-Marrakech. Visitamos Marrakech: Palacio Bahía, 60 Tumbas Saadíes, la medina y los zocos. Dormimos en hostel (Equity Point) en dormitorios.
En el blog: ¡Nos vamos a Marruecos!, Hostel Equity Point, El Palacio Bahía y las 60 Tumbas Saadíes, La Medina y los zocos de Marrakech



Día 2: Visitamos Marrakech: la plaza Djemaa el Fna, Koutoubia y el barrio moderno de Guéliz. Dormimos en hostel (Equity Point) en dormitorios.
En el blog: Plaza Djemaa el Fna, Koutoubia y Guéliz



Día 3: Camino al desierto: de Marrakech a la garganta del Dades pasando por Ouarzazate en una excursión organizada. Dormimos en un hotelito del Dades en habitación doble.
En el blog: Ouarzazate y la garganta del Dades



Día 4: ¡Llegada al desierto del Sáhara! De la garganta del Dades a Merzouga y las dunas de Erg Chebbi, pasando por el valle del Draa y la garganta del Todra. Dormimos en haimas compartidas en el desierto.
En el blog: Draa Valley y garganta del Todra, Erg Chebbi: las dunas del Sáhara


Día 5: De vuelta a Marrakech desde el desierto. Atravesamos la cordillera nevada del Atlas y volvemos a la ciudad roja. Dormimos en una habitación doble de un riad.
En el blog: Atravesando el Atlas y volviendo a Marrakech, Nuestro riad



Día 6: Excursión a Essaouira: pasamos el día en esta pequeña ciudad costera bañado por el Oceáno Atlántico. Dormimos en el riad de Marrakech.
En el blog: La costa marroquí: Essaouira



Día 7: Último día en Marrakech
En el blog: Hammam y zocos



Día 8: Vuelta a casa: Marrakech-Vitoria



COMER SIN GLUTEN

Marruecos fue más sencillo de lo que esperaba. Quitando algunos platos (como el tabuleh o el cuscús), había muchos que podía comer. En este viaje todavía no había dejado de comer carne.

Llevé desde casa cosas para desayunar (magdalenas y pan) y para picar (quesitos y jamón york -que acabamos dando a unos gatos que visto lo visto, no eran musulmanes). A parte de eso no llevé más. En Marrakech estuvimos alojados en Equity Point y teníamos desayuno incluido, pero aparte de zumo y leche, no podíamos comer más, así que las magdalenas me vinieron muy bien. Durante la excursión al Sáhara siempre teníamos té, leche y café, además de os rghaif (una especie de crepes) con mantequilla. Una vez más, las magdalenas me salvaron la vida.

Como veis, no nos quedamos con hambre :)
Para picar compramos en los zocos de Marrakech fruta (basicamente plátanos y mandarinas), yogures, leche, aceitunas y chocolate. También había puestos callejeros con brochetitas de carne.

En Marrakech comíamos y cenábamos en los puestos de la plaza Djema el Fna y alrededores, y nos resultaba muy barato. Seguramente más alejados de la zona turística hubiera sido más auténtico y barato, pero también iba a ser más difícil saber qué llevaban los platos. Lo bueno de los restaurantes de la plaza Djema el Fna es que mucha de la comida está a la vista y puedes ver cómo cocinan, y además hablan bastante bien español e inglés. Yo no andé comentando que era celíaca: como había muchas opciones que eran naturalmente sin gluten, me limité a ellas: tajine de verduras y carne, ensalada, aceitunas, patatas fritas (en muchos puestos era lo único que se freía), brochetas de carne y té verde. Como solo estuvimos 7 días, a mi no me importaba repetir. En la plaza también comimos caracoles (a Chris le encantaron), tomamos zumos de naranja hechos al momento y frutos secos.

Casi todos los restaurantes orientados a turistas tenían lo mismo a precios muy similares. Memoricé aquellos que no podía tomar bajo ninguna circunstancia: couscous, pastilla (bastela) y la sopa harira. En general cualquier sopa ya que lo más probable es que lleven fideos (de trigo).

VER MÁS SOBRE COCINA MARROQUÍ SIN GLUTEN

DESCARGAR TARJETA EXPLICATIVA EN ÁRABE


PRESUPUESTO 8D/7N: 397€

Transporte: 155€
Tren Vitoria-Palencia: 16€
Bus Palencia-Barajas: 18€
Vuelo i/v Madrid Marrakech: 73€
Taxi aerop. Menara al centro Marrakech i/v: 8€
Autobús a Essaouira i/v: 12€
Bus Barajas-Vitoria: 28€

Alojamiento: 61€
Hostel en Marrakech (3 noches): 31€
Riad en Marrakech (2 noches): 30€
Excursión (2 noches): incluidas en el precio de la excursión.

Comida: 56,5€
Snacks en Marrakech (frutos secos, aceitunas, especias, fruta, brochetitas, zumos de naranja, caracoles....): 18€
Comidas y cenas en puestos de Djemaa el Fna: 24€
Comida en Essaouira: 4,5€
Desayunos: estaban incluidos / nos los preparamos con lo que habíamos comprado.
Comidas durante la excursión: 10€.

Otros49€
Baño en hammam: 16€
Bolso de cuero: 15€
Recuerdos (pequeños) para la familia: 15€
Propinitas: 3€

Excursión al desierto: 76€
Incluía dos noches, una en habitación doble en un hotelito de la garganta del Dades y otra en haimas en el desierto; dos desayunos, dos cenas, todo el transporte, "animación" nocturna con los bereberes y paseo en camello. Lo único que teníamos que gastar era para botellas de agua y las comidas.

martes, 4 de febrero de 2014

Último día en Marrakech: baño árabe en un hammam

Decidimos que nuestro último día en Marrakech sería tranquilito. Lo dedicaríamos a pasear entre los zocos y a darnos un baño árabe en un hammam (para el que me tuve que comprar un bikini porque el mío se quedó en casa). 

Delante de la Koutoubia
En algún lugar de la medina
Lo del hammam fue toda una experiencia. Un hammam es un baño árabe tradicional que consiste en el uso del vapor y la exfoliación y tiene su origen en las termas romanas. Para los árabes, el hammam es un lugar de reunión, especialmente para mujeres. Los hammams tradicionales están cerca de las mezquitas y hay uno casi en cada barrio. De hecho en el pasado era la única forma de aseo para los marroquíes, aunque ahora todos tienen su baño. Sin embargo, se sigue manteniendo la tradición de ir al menos una vez a la semana y será complicado que encontréis un marroquí al que no le guste. Los hombres y las mujeres tienen instalaciones separadas y es necesario llevar toalla, chanclas, jabón negro y un guante de kessa, que venden en cualquier bazar. Allí hay masajistas que dan buenos masajes desde 50 dirhams, y también pueden exfoliarte con tu guante (se paga una propina de 20 dirhams). La entrada suele ser muy económica: ronda los 10 dirhams.


Me habría gustado probar un hammam tradicional, pero también me apetecía probarlo con Chris, así que nosotros acabamos en Les Bains de Marrakech, un hammam turístico con unos precios bastante más elevados. Escogimos la opción más clásica: hammam y exfoliación con guante de kessa y jabón negro durante 45 minutos. Costaba 170 dirhams por persona, unos 15€ (mucho menos de lo que cuesta un hammam en España). 


Aquello fue bastante divertido porque no sabíamos muy bien cómo iba a ser, y ni mucho menos nos imaginábamos que nos iban a dejar un "tanga" tan minúsculo para taparnos. Vaya con los árabes, No voy a dar detalles, pero menos mal que Chris llevaba bañador, por aquello tapaba entre poco y nada. A lo que iba: nos metieron en una salita con ducha para cambiarnos y dejar nuestra ropa, y nos llevaron a salita como la de arriba. Allí una chica nos estuvo echando agua a distintas temperaturas con un barreño, nos lavó con el jabón negro y finalmente nos fue exfoliando con el guante para quitarnos la piel muerta. No dolía, pero el guante ese exfoliaba a conciencia. 

Después nos enjuagó con ropa calentita y nos pusieron un albornoz para llevarnos a una salita donde nos tumbamos en unas hamacas y nos dieron un pequeño masaje de pies mientras nos bebíamos un té. A los dos nos entró la risita floja porque no estamos muy acostumbrados a tomarnos algo mientras nos hacen un masaje, parecíamos personas importantes. La verdad es que fue una experiencia bonita y una buena forma de acabar un viaje por Marruecos.

La costa marroquí: Essaouira

Una de mis mayores recomendaciones en cuanto a Marruecos es que si vais a pasar unos días en Marrakech, os vayáis un día a visitar Essaouira, una ciudad costera con mucho, mucho encanto. Para llegar hasta ella se puede ir en coche, en tren. Lo más económico era ir en bus, así que nosotros compramos los billetes con la compañía CTM. Los billetes se pueden comprar por internet pero nosotros fuimos hasta la oficina para saber desde donde salían los autobuses (la estación de bus está al lado de la de tren, por el barrio de Guéliz). De Marrakech salen dos autobuses diarios a Essaouira: uno a las 8:30, que llega a las 11:00, y otro a las 12:30, que llega a las 15:00. El trayecto en total son dos horas y media y los autobuses están muy bien. Nosotros nos desorientamos al llegar pero en realidad la parada estaba bastante cerca del puerto (aunque un mapa ayuda mucho). El precio del bus es de 65 dirhams, unos 6€ por persona y trayecto.

Nosotros decidimos dedicarle solo un día y fue bastante acertado porque pudimos callejear a nuestras anchas sin prisas. Quizá dos días hubiera sido mucho teniendo en cuenta que no íbamos a Marruecos 
a descansar, aunque sería un lugar al que volveríamos con más tranquilidad sin pensarlo.

Puerto de Essaouira

Llegamos hasta allí en un autobús de la compañía CTM que de al lado de la estación de tren de Marrakech. Salimos a las 8:30 y llegamos a las 11:00. Cuando llegamos el cielo estaba casi despejado y hacía una temperatura agradable (para ser febrero). El bus nos dejó un poco desorientados -nos habían dejado fuera del área que cubría el mapa que tenía- así que decidimos compartir el taxi con la pareja catalana que habíamos conocido en la excursión a Merzouga. Al final nos dimos cuenta de que estábamos muy cerca del centro, pero nos salió tan barato (menos de 1€ por persona), que tampoco nos importó. 


El primer lugar al que fuimos fue el puerto pesquero, uno de esos sitios con un encanto particular. Los barquitos y señores barcos que están atracados en el puerto son de un color azul añil que le da mucha personalidad, con sus redes de pesca y las boyas rojas. Allí se puede sentir el trasiego de los pescadores y el olor del pescado fresco. 


Después de dar de comer a las gaviotas y ver cómo algunos locales pintaban sus barcas, atravesamos la Puerta de la Marina, que da acceso precisamente al puerto, aunque nosotros estábamos haciendo el camino inverso. De allí fuimos a la ciudad propiamente dicha, no sin antes hacer unas paraditas para admirar la estampa que teníamos delante de nosotros: barcos pesqueros, pescadores, ciudad amurallada y el mar. Esta es la imagen más conocida de Essaouira:


Y aquí estamos los dos, apunto de entrar en la medina amurallada:




Caminando por el paseo marítimo llegamos a la plaza Mouley Hassan, una plaza pintoresca, que nos recordó a las islas griegas por sus colores blanco y azul. Seguro que no fuimos los únicos que pensamos por un momento que estábamos a orillas del Mediterráneo y no del Atlántico. En la plaza comprobamos una vez más cómo la chilaba, esa especie de bata que llevan los marroquíes por encima de su ropa, era una prenda que podía ser de muchos colores. La verdad es que tiene que ser muy cómoda.

Hombre vestido con la tradicional chilaba
Plaza Mouley Hassan
Después entramos en la medina para pasearnos entre sus puestos de artesanía y souvenirs, Aquí el azul seguía siendo el protagonista y era difícil sucumbir ante tantas cosas bonitas. Me hubiera traído algún que otro plato y tajine pero creo que no habrían llegado a casa enteros.


Decir que no a estas especias colocadas de forma imposible también fue difícil, pero ya habíamos comprado antes en Marruecos. Cerca estaban los puestos que vendían babuchas artesanales de todas las tallas y colores, hechas con piel y con un tacto muy agradable. Nos tendríamos que haber comprado unas.





Dejando las callejuelas estrechas con decenas de tienditas pasamos a una especie de plaza de mercado, donde las frutas y verduras se agolpaban de forma ordenada, mientras los vendedores vestidos con sus chilabas aguardaban bastante más silenciosos que los de las tiendas de souvenirs. Y eso es algo que me agradó mucho de Essaouira: la "tranquilidad" de pasear sin tener a alguien detrás intentando venderte mil y una cosas, como pasaba en las partes turísticas de Marrakech. Pero ¡ay, si te parabas a mirar una pulsera o un perfume! El vendedor comenzaba a regatear aunque no quisieras comprarlo. Y lo que costaba que entendiera que no tenías interés en comprarle nada. A veces hasta nos tuvimos que poner un poco bordes porque no nos querían dejar marchar sin que compráramos antes, pero en general, en Essaouira estuvimos más tranquilos con este tema.



Aquí está Chris posando en una de esas calles auténticas en las que el tiempo se detuvo hace ya mucho. 


Como no todo iba a ser andar, hicimos una paradita para tomar algo en una plaza algo escondida pero muy agradable al estar protegida del viento, que tenía en su interior unos cuatro bares o restaurantes. Los precios aquí se aproximaban más a lo que estamos acostumbrados a pagar en España, pero aun así pedimos un zumo de limón.

Un gatito echando la siesta


De aquella plaza fuimos directos a la zona del puerto por la que habíamos estado antes, atraídos por los puestitos de pescado y marisco fresco (y yo feliz porque sabría que por una vez no tendría que andar preguntando lo que podía o no comer :). Al lado de los puestos había un cartel con los precios oficiales, pero olvidarlo: los precios se negocian con los camareros de cada puestito. 



Nosotros elegimos uno que nos dejó por 200 dirhams para cuatro personas (algo menos de 5€ por cabeza), un menú compuesto por varios platitos de pescado frito, gambas, ensaladas, patatas asadas y refrescos.




Por último, para aprovechar el tiempo que nos quedaba antes de coger el bus, fuimos a la Skala de Kasbah, una plataforma almenada que discurre por la costa y que es el lugar perfecto para dar por finalizada una visita cortita a Essaouira.



Por cierto, que Essaouira también es conocida por su idoneidad para la práctica de surf
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