jueves, 28 de junio de 2012

miércoles, 27 de junio de 2012

domingo, 24 de junio de 2012

¡Llegada a Siem Riep! Primeros días en Camboya

Esta entrada la escribo a finales de 2014, así que estoy recordando como fue aquello.

El 23 de junio de 2012, después de un par de vuelos con escala en París, llegué a Bangkok, aunque mi paso por la capital tailandesa fue visto y no visto. Sam, mi jefe de Camboya, había planeado casi todo y debía ser pan comido.

En el aeropuerto cogí un taxi hasta un lugar que no recuerdo de Bangkok (al que me dijo Sam que fuera, que no era ningún tipo de estación sino una parada extraña debajo de un puente). Allí cogí una furgoneta hasta la frontera con Camboya en Aranyaprathet y me dispuse a cruzarla... La cola era interminable y hacía un calor horrible. Primero atravesé la parte tailandesa (fácil) y luego llegué a las oficinas camboyanas. Llevaba todo preparado: las fotos, el pasaporte y los $25 que costaba el visado turístico para el primer mes. Cuando llegó mi turno, allí estaban un par de oficiales para hacer el papeleo e intentar cobrar $5 más para su bolsillo. Como había leído que aquello era habitual, me negué en redondo y les di los $25 que era lo que costaba el billete. Aquello no les gustó. Mi jefe ya se imaginaba que iba a pasar y para ello me había hecho un papel con el nombre de una persona y un teléfono. No sé quién era el hombre de la hoja, pero al enseñárselo me pusieron el sello y crucé, pagando los $25 que eran.

Punto entre las oficinas de Tailandia y Camboya (la que se ve es Camboya)
Justo al salir de las oficinas había un hombre con un cartelito con mi nombre, que me llevó en su taxi hasta la puerta del que sería mi trabajo durante 6 meses, y donde me esperaba Sam. El trayecto en taxi viejito (un Toyota Camry, como casi todos los coches que hay en Camboya) fue muy ameno a pesar de durar más de 4 horas. Tenía aire acondicionado, asientos de piel y el conductor estuvo hablando de Camboya y preguntándome sobre todo tipo de cosas.

Cuando llegué a la oficina estaba Sam, mi jefe, un camboyano de unos 35 años, de mi estatura y con buen nivel de inglés. Era simpático. Me enseñó la oficina, que estaba en el camino a los templos de Angkor, en una de las calles más importantes de Siem Reap.












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