domingo, 28 de noviembre de 2010

DIARIO DE VIAJE:: Australia en un mes


INTRODUCCIÓN AL VIAJE

El 30 de septiembre de 2010, después de muchas horas de vuelo, 4 menús sin gluten y un día en Dubai, llegué a las Antípodas. Mi sueño, ése que siempre había visto tan lejano, se hacía realidad. Aterricé en Auckland y me recogió la monitora del programa al que me había apuntado: New Zealand & Australia Semester Program, de Pacific Discovery. Después de acabar la carrera de Turismo y mientras cursaba el máster, decidí que me vendría bien afianzar el inglés en el extranjero. No quería ir a Irlanda ni a Reino Unido, porque ya había estado y sabía que iba a haber muchos españoles. Pensé que sería buena idea ir a Nueva Zelanda y Australia. 

Entonces topé con un semestre program, un programa que consistía en dos meses de viaje por Australia y Nueva Zelanda haciendo expediciones y trabajos de voluntariado, viajando en furgoneta, durmiendo en albergues y tiendas de campaña... y todo con un grupo cuya lengua nativa era el inglés. Me pareció mucho mejor que estudiar en una academia... De hecho, durante el programa tuve bastantes dolores de cabeza porque podían pasar días hablando solo inglés, sin hablar con nadie de mi familia, y sin toparme con ningún español (en algunos sitios directamente no nos encontrábamos a nadie). No es porque en Nueva Zelanda y en Australia no haya españoles, sino porque pasamos bastante tiempo en lugares en un poco remotos.

El viaje por Nueva Zelanda duró algo más de cinco semanas, en las que además de conocer el país y disfrutar de los paisajes, aprendimos muchísimo y vivimos experiencias que habría sido difícil vivir de otra forma. Compartí el viaje con Holly (la monitora, de Australia), Brooke, Audrey, Gill, Julia, Ben P., Ben Z., Ben G., Josh, Jake y Jeremy. De Inglaterra, Nueva York, Boston, California, Michigan y Connecticut. 


ITINERARIO



Aquí os dejo el itinerario por tramos con enlaces a las entradas en el blog:

Días 1-2: Brisbane: llegada a Brisbane desde Nueva Zelanda. Visita de la ciudad y del zoo de Brisbane. Nos alojamos en el hostel YHA Brisbane City.


Días 3-4: Noosa Heads: dos días en este pueblo de la Sunshine Coast, nadando en su playa y paseando antes de empezar el siguiente proyecto de conservación. Alojamiento en Flashpackers Noosa.


Día 5: Hervey Bay: un día tranquilo en Hervey Bay, puerto desde el que salen las excursiones a Fraser Island. Dormimos en cabañas en Colonial Village Resort.


Días 6-8: Expedición por Fraser Island: excursión de tres días por la isla de arena más grande del mundo. Nos movimos en un vehículo 4x4 a través de dunas, playas, lagos y selva. Vimos el buque Maheno semihundido y flotamos en un riachuelo de agua salada. Nos alojamos en las cabañas de un resort de la isla.


Día 9: Emu Park: día de descanso en este pequeño pueblo durmiendo en Emu's Beach Resort.


Días 10-14: Proyecto de conservación en North Keppel Island: ayudamos al departamento de conservación en una isla al sur de la Gran Barrera de Coral. Recogimos la basura de una playa, participamos en talleres educativos con un grupo escolar y limpiamos las instalaciones. Pero no todo fue trabajo: hicimos snorkel con tortugas, nos bañamos en playas vírgenes y observamos el plancton con microscopios, Allí montamos campamento en unas instalaciones muy básicas.


Días 15-17: Byron Bay: unos días de descanso en este pueblo conocido por su ambiente hippie y por la cantidad de surfistas en sus playas. Allí no hicimos surf, pero sí kayak entre delfines. Además hicimos varios paseos (uno de ellos hasta el faro). También participé en una clase de circo. Dormimos en unas cabañas que no he podido encontrar en internet. 


Días 18-22: Surf Camp: curso de surf intensivo de cuatro días en el Surfaris Camp. Yo no pude aprender mucho porque el primer día ya me rompí el dedo (¡haciendo surf!). Nos alojamos en el propio campamento, en dormitorios.


Días 23-24: Blue Mountains: quizá uno de los lugares que más me sorprendió de Australia. Un parque nacional en el que se encuentra uno de los símbolos más conocidos del país: las Three Sisters. Mi grupo hizo una actividad de rappel y de mountain bike, y yo me quedé dando vueltas con mi dedo roto. Nos alojamos en YHA Blue Mountains.


Días 25-28: Sydney: terminamos el viaje en la ciudad más conocida de Australia, cogiendo un ferry para ver la playa de Manly, viendo el Opera House y caminando a través del Harbour Bridge... Yo además disfruté un par de días más de la ciudad, especialmente en Bondi Beach, y me tocó visitar el hospital "de ojos y manos" para que me apañaran mi dedo antes de volar a Fiji. Nos alojamos en el YHA Sydney Railway.




COMER SIN GLUTEN

Al igual que me pasó en Nueva Zelanda, cuando llegué a Australia no sabía muy bien lo que me esperaba, aunque al final la experiencia comiendo sin gluten fue muy positiva.

Generalmente solíamos ir a los supermercados (Coles y Woolsworth) a hacer compra para poder cocinar por nuestra cuenta cuando íbamos a los albergues o acampábamos. La comida no era barata, pero en todos los supermercados en los que estuve tenían muchísimos productos sin gluten, incluso comidas ya preparadas que venían fenomenal para los días un poco duros.

En otras ocasiones nos prepararon la comida (en Fraser Island y en el surf camp). En ninguno de ellos tuvieron problema para prepararme un menú sin gluten. En Fraser Island por ejemplo me habían comprado pan y muesli para desayunar. Siempre, siempre había fruta.

La enfermedad celíaca y la dieta sin gluten son muy conocidas en Australia, y en parte comer sin gluten se ha convertido en una moda, lo que ha hecho que muchos restaurantes y establecimientos ofrezcan gluten free food sin garantías (con contaminación cruzada). Ojo especialmente con las cadenas de comida rápida, ya que muchas indican claramente que no garantizan la ausencia de gluten.

Estuve en varios restaurantes, pero podéis ver mi experiencia en Eagle Boy's Pizza, donde tenían bases de pizza sin gluten pero había que andar con ojo con la contaminación; y en Bay Kebab's, en Byron Bay, donde comí mi primer (y último) kebab.

Podéis echarle un ojo también a la GUÍA DE AUSTRALIA SIN GLUTEN.





ALOJAMIENTO

El alojamiento en Australia fue una mezcla de cómodos albergues, como el de Brisbane, que tenía una piscina y terraza en el ático con vistas a toda la ciudad; el de Noosa, que estaba preparado para surferos, también con una piscina; el de Blue Mountains, el único que tenía calefacción de los que estuvimos (se notaba la bajada de temperatura) y el de Sydney, ubicado en una antigua estación de tren, en la que es posible incluso dormir en vagones acondicionados.

También nos tocó acampar en North Keppel Island. Allí teníamos una mesa de madera y un rudimentario baño que compartíamos con todo tipo de fauna. Lo demás lo poníamos nosotros: hornillos, tiendas, sacos de dormir... En Hervey Bay, Fraser Island y Byron Bay nos alojamos en cabañas privadas (con muchas camas, pero privadas). En Crecent Head estuvimos en un campamento de surf que tenía un par de habitaciones dormitorio, una para chicas y otra para chicos.

En Emu Park estuvimos en unos apartamentos muy chulos, también con piscina... Un lugar perfecto donde descansar, aunque no nos quedamos mucho tiempo.

En resumen, nos alojamos así:

sábado, 27 de noviembre de 2010

Manly Beach & Bondi Beach

Antes de viajar a Fiji, cuando todavía estaban mis compañeros, cogimos el ferry en Circular Quay para ir hasta la playa de Manly. Normalmente Bondi eclipsa a todas las playas, pero Manly tiene un encanto especial que hace que sea la favorita de muchos de los habitantes de Sydney. Cuando yo fui era casi verano, y hacía calor, pero el día estaba un nublado y en la playa se mezclaban los turistas que sacaban fotos, las gaviotas y algunas familias descansando sobre la arena.


Manly, que no tiene nada que envidiar a ninguna playa, es conocida por la práctica de surf y buen ejemplo de ello son las numerosas tiendas de marcas tales como Billabong o Rip Curl.


Dos gaviotas paseando por la playa
Una medusa en miniatura, de las que pican


Por otro lado está la mítica Bondi Beach. Tan mítica que hasta tiene su propio programa de televisión. Es conocida por sus olas, sus surfistas, algunos ataques de tiburón, y desde que yo estuve, por sus socorristas. Sí, señor, porque eso son socorristas... :) 

Aquí los socorristas van con tablas de surf
Decidí dejar mi visita a Bondi para el último día de mi viaje, después de haber vuelto de Fiji, con la esperanza de que hiciera un día soleado para poder bañarme y tomar el sol, con el claro objetivo de generar envidias varias con mi moreno en pleno invierno antártico vitoriano. Puede que aquella fuera mi única oportunidad de estar más morena que alguien, y tenía que utilizarla. Por suerte, salió un día estupendo y pude pasar todo el día allí.


14 de diciembre, último día del 2010 en usar sombrero de paja y chanclas :)
El centro de socorristas. ¿Cuántas víctimas de ataques de tiburón habrán llegado hasta aquí?
Originalidad australiana en Bondi Beach

De visita por Sydney

Sydney es una de las grandes ciudades que más me ha gustado, tanto como para visitarla como para vivir en ella. Tiene de todo: una zona histórica bonita (The Rocks), todo tipo de restaurantes y tiendas, buenas playas, una bahía, buenos medios de transporte, parques... Y un sinfín de cosas para hacer. El primer día que me quedé allí decidí hacer una visita guiada por algunos de los lugares más y aquí los explico un poco:

The Rocks, la parte antigua, es preciosa y está cerquita del Harbour Bridge. En esta parte de la ciudad fue donde se asentaron los primeros ingleses. Las ciudades australianas son relativamente "nuevas" y tienen muy poquitos edificios históricos, y por eso se ha tratado de mantener este trocito del pasado tal y como fue durante aquel periodo de colonización. Este barrio está muy cerquita del Harbour Bridge y es un buen lugar para tomar una copa, cenar o hacer unas compras alternativas.

The Rocks
Cuando yo estuve era finales de noviembre y mediados de diciembre (al volver de Fiji), y ya estaban las calles decoradas con ambiente navideño, algo que se me hizo muy raro porque hacía calor, de hecho el verano estaba a punto de empezar!


El Queen Victoria Building (QVB) es un edificio de finales del s. XIX ubicado en pleno centro de Sydney, que hoy en día alberga un gran centro comercial.

Queen Victoria Building
Circular Quay es un puerto cercano a The Rocks y el Central Business District, desde donde zarpan ferries a distintas partes de la ciudad, como la playa de Manly. Allí vimos a unos aborígenes tocando didgeridoos.
QVB // Circular Quay  //  George St.

Aborígenes con didgeridoos en Circular Quay
Darling Harbour es el barrio al que acuden los sydneysiders (no hay gentilicio en castellano) para tomar algo y desde donde se pueden ver los fuegos artificiales que se tiran cada sábado. Hasta aquí también llega el skyrail, esa especie de tranvía que aunque en la foto no se puede ver, en algunos puntos de la ciudad va por encima de las cabezas de los viandantes.

Darling Habour y skytrain
Sydney también tiene un parque de atracciones: Luna Park. Aquí es mejor ir con pocas expectativas para no llevarse decepciones, sobre todo si habéis pasado media infancia en Port Aventura como es mi caso. El parque en sí es pequeñito y tiene las atracciones típicas de feria: la noria, el carrusel, el trenecito, el laberinto de espejos, los toboganes... Aunque tiene su encanto, sobre todo la entrada y por otro lado la entrada es gratis: solo se paga para subir a las atracciones, así que es un plan bonito para pasar un rato.


La catedral de St. Mary's, que se llama igual que la que tenemos en Vitoria, no suele salir en muchas guías turísticas pero bien merece la pena un paseo para verla. Es de estilo neogótico y se comenzó a construir en 1868 y aunque parezca mentira, su construcción completa finalizó en 2000, cuando se concluyeron las torres. Cuando yo estuve tenía un belén de tamaño real justo delante.


Otro sitio que visité en Sydney, del que no hay fotos pero tampoco importa mucho porque no creo que tengáis el menor interés en ir, fue la unidad de manos del hospital de Sydney. Allí estuve, con mi dedo roto para que me colocasen mi dedo de la mejor manera posible (porque lo que me pusieron en Crescent Heads era realmente penoso). En este hospital estaba mucho más especializados y me atendieron enseguida. Me sentaron en una especie de pupitre y me estuvieron examinando mientras miraban los rayos X que me habían hecho en el otro hospital. Finalmente me dijeron que lo mejor era operar, pero claro, yo el día siguiente volaba a Fiji y no estaba dispuesta a perder el vuelo, así que les dije que no, que me pusieran algo más firme para sujetarme el dedo porque al día siguiente me iba. Me acabaron poniendo una cédula mucho más cómoda que me inmovilizó los 3 dedos centrales de la mano derecha, me dieron unos ejercicios y me recomendaron que al volver a casa volviese al hospital. También me dijeron que no me mojase la mano, pero me iba a Fiji al día siguiente... El chico que me atendió se rió porque sabía que lo que me pedía era imposible.

Continúa en Manly Beach & Bondi Beach

viernes, 26 de noviembre de 2010

Opera House y Harbour Bridge

Después de ver las Blue Mountains teníamos sentimientos encontrados: por un lado tocaba una de las paradas más deseadas, Sydney; pero por otro sabíamos que allí se acabaría el viaje. A mi todavía me quedaban otras dos semanas en Fiji, pero tengo que admitir que aun así estaba triste de que nuestra aventura en Australia y Nueva Zelanda, que había empezado dos meses atrás, estaba acabándose. Triste porque se acababa, y feliz por todo lo que habíamos vivido.

Con algunos de mis compañeros frente al Opera House

De Blue Mountains a Sydney tan solo hay 50km, así que por suerte el último trayecto fue cortito. Allí nos alojamos en el YHA Sydney Railway Square, donde pasé nada menos que 5 noches. Aquel era otro gran albergue, con una cocina enorme, servicio de desayuno, un hall muy amplio y un vagón de tren real que habían convertido en habitaciones. Lo mejor era su situación, justo al lado de la estación central y a pocos minutos andando del centro. Ayyy, qué recuerdos.


En Sydney acabé pasando varios días y allí despedí a los que fueron mis compañeros de viaje durante dos meses: Gill, Julia, Audrey, Brooke, Ben Z, Ben L, Ben P, Jeremy, Josh y Jake, todos de Estados Unidos salvo Gill que era inglesa. Como decía, pasé varios días allí, así que he dividido lo que vi en Sydney en 3 partes: Opera House y Harbour Bridge, dos de los iconos de Australia sobre los que escribo en este post; la visita general a Sydney y las playas de Manly y Bondi.


El icónico Opera House es uno de los edificios más conocidos del s. XX y fue nombrado Patrimonio de la Humanidad en 2007. Fue diseñado por el arquitecto danés Jorn Utzon en 1957 e inaugurado en 1973. En él se representan obras de teatro, ballet y ópera. Hoy en día el Opera House es uno de los símbolos de Australia.


El Harbour Bridge es otro icono australiano, aunque algo menos conocido que el Opera House. Este puente atraviesa la Bahía de Sydney y une el centro financiero con la costa norte. Se inauguró en 1932 y tiene más de 1km de largo. Por él circulan coches (hay 8 carriles), un tren y también hay una ciclovía. Una actividad muy conocida es la de recorrer el puente por su parte superior, aunque no es apto para personas con vértigo.

Foto sacada desde Macquaires Chair
Continúa en Visita por Sydney

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Blue Mountains y Katoomba

La penúltima parada antes de acabar nuestro recorrido por Australia era Katoomba y el parque de las Blue Mountains. Tengo que admitir que fui allí con pocas expectativas sobre lo que iba a encontrar, y sin embargo acabó siendo uno de los paisajes más impresionantes de todo el viaje. 

Estuvimos en Katoomba un par de días y nos alojamos en el albergue Blue Mountains YHA.

Katoomba: bus que va a las Blue Mountains (se ven al fondo), un buzón y flores de viviendas

Las Blue Mountains son un conjunto montañoso mucho más antiguo que el Gran Cañón del Colorado y Katoomba es la ciudad más cercana (desde ella se puede llegar andando a las montañas). Y precisamente, aunque a muchos no les resulto desconocido, esas tres grandes rocas que se erigen en la montaña muy juntitas son las Three Sisters, uno de los iconos de Australia. 


Detrás de las Three Sister, como ocurre con otras formaciones geológicas curiosas, hay una leyenda muy bonita: en el pasado, tres hermanas de la tribu de Katoomba se enamoraron de tres hombres de la tribu vecina, los Nepean. Una ley tribal prohibía esos matrimonios, y los hombres, enfadados, decidieron llevarse a la fuerza a las hermanas. Tras esto, un mago de la tribu Katoomba decidió convertir a las chicas en piedra para protegerlas, pero se dice que antes de que pudiera devolverlas a su ser natural, murió en una batalla. Y allí siguen desde entonces las tres hermanas.



Puedo asegurar que las fotos no hacen en absoluto justicia a lo precioso e impactante del lugar. El día que fuimos nosotros había una gran tormenta y se podían observar los rayos a lo lejos. En las Blue Mountains es posible hacer rutas de bici de montaña, abseiling y escalada. Yo tenía incluidas esas actividades en el viaje, pero no pude hacerlas porque me había roto el dedo en el surf camp :(

domingo, 21 de noviembre de 2010

Bif Fruit Australia

Esta entrada se puede considerar "post extra" del viaje, pero tiene un motivo detrás: en los tediosos y largos viajes por carretera en Australia nos encontramos varias veces con varias frutas gigantes. Así tal cual. Este tipo de cosas eran las que más me gustaban: no tenían ningún sentido, pero hacía ilusión encontrarlas. 


Por ejemplo nos encontramos con The Big Banana, en Coffs Harbour. No solo había una gran banana delante de la cual era posible sacarse una foto, sino que también habían montado todo un centro dedicado a la fruta: tienda, restaurante, laser tag, mini golf, una especie de parque acuático, toboggan e incluso una pista de hielo. ¡¡Una pista de hielo en The Big Banana!! Nada tenía sentido, pero daba igual. Aparcamos la furgoneta y nos bajamos para descubrir el apasionante mundo de la banana, sacarnos fotos y comernos una banana bañada en chocolate, singlu por supuesto. Faltaría más.


Otro de los lugares que vimos fue el Tropical Fruit World, señalizado con un gran aguacate y una actividad que no podéis dejar de incluir en vuestra lista de deseos si pasáis cerca de Dunbarah... Bueno, hay que decir que esto ya era un poquito más serio, con su mercado de fruta tropical, visitas a una plantación real, mini tren, una granja australiana con animales locales, un viajecito en barco.... No os voy a negar que el sitio era muy chulo, pero lo cierto es que el aguacate gigante nos dejó descolocados.

Continúa en Blue Mountains y Katoomba

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Surf camp

Dejamos atrás Byron Bay sabiendo que la siguiente parada era una de las más deseadas del viaje: por fin, después de muchos días viendo olas, playas y tablas, llegaríamos al surf camp. Así, seguimos nuestro camino hacia el sur(f) hasta llegar al Surfaris Surf Camp, donde pasaríamos los siguientes cuatro días practicando surf en distintas playas.



El campamento estaba ubicando en la costa este de New South Wales, a medio camino entre Byron Bay y Sydney. Allí mismo tenían alojamiento y servicio de comidas donde, como en el resto de Australia, no tuvieron ningún problema en cocinar sin gluten. Dormimos en habitaciones con literas, los chicos en una y las chicas en otra. Los baños estaban en una zona separada y la zona de comedor estaba dentro de una especie de sala circular con chimenea y cocina, donde nos servían desayunos, comidas y cenas. 

Pequeño concierto en el salón del surf camp   //    Hamaquitas    //   Celebración del cumple de Julia

También había una piscinita pequeña y hamacas en el jardín para descansar de un día "duro" cogiendo olas. Lo que yo aun no sabía al llegar es que toda la diversión se me truncaría rápido después de un pequeño accidente al final de la primera jornada de surf: estaba cansadísima de avanzar por las olas y decidí que era buena idea enroscarme el leash (cable que une la tabla con el tobillo) a la mano. Pero las olas tenían bastante más fuerza que yo. Una muy alta llegó sin comerlo ni beberlo y me lanzó hacia atrás, estrangulando mi dedo anular derecho al tirar de la tabla hacia otro lado. Cuando logré salir a la superficie con un dolor bastante intenso me ví el dedo doblado y fue tal la impresión que me lo recoloqué sin pensar en si eso iba a doler o no. Cuando salí del agua avisé de lo que había pasado, pero como movía el dedo y aun no estaba inflado, nadie me creyó que se había roto y pasé una noche infernal notando como se iba hinchando más y más. Yo tenía claro que estaba roto.

Un árbol del surf camp

Al día siguiente aquello estaba tirando a moradito y mi monitora pensó que igual tendríamos que ir al hospital de Crescent Heads a que me lo mirasen. Allí me hicieron una radiografía en la que se veía claramente que me había partido una falange de mala manera, y me inmovilizaron el dedo de mala manera también, mandándome al hospital "de ojos y manos" de Sydney para una segunda opinión y un tratamiento más eficaz. Así que, en resumidas cuentas, las clases del surf camp llegaron a su fin y seguiría el viaje lisiada. Aún recuerdo cómo llamé a mis padres llorando como una histérica, en parte por el dolor y en parte por la angustia de saber que muchas de las cosas que había planeado para el resto de viaje, serían imposibles.



A pesar de todo seguí yendo con mis compañeros a los surf spots, viendo como ellos surfeaban o lo intentaban, e incluso presenciando una caída de tabla sobre cabeza que dejó a una compañera un poco tocada y también tuvo que dejar el surf, junto a otro compañero que se pilló una catarro de mucho cuidado.

No finger, no surf.
Sea como sea, pude disfrutar de un primer día de surf en el que conseguí coger varias olas y mantenerme de pie (otras cosa es en qué postura), aunque admito que ya había practicado en Laida :) Fue durito la verdad, porque nuestras tablas de surf eran longboards, que son enormes y pesan mucho, pero que a la vez facilitan el equilibrio en el agua y flotan más. La cuestión es que las olas en esa primera playa a la que fuimos no eran grandes pero si rompían con muchísima fuerza, así que enseguida acabamos agotados.

Descargando tablas el primer día
Cada día nos llevaron a una playa distinta después de haber mirado la previsión de mar. Cada uno cogía su tabla y la iba cargando sobre un autobús. Después las ataban y nos montábamos. Cuando llegábamos, bajábamos las tablas, nos poníamos el neopreno y para la playa a hacer unos estiramientos antes de empezar, y alguna clase teórica.


Continua en Big Fruit Australia

lunes, 15 de noviembre de 2010

Byron Bay

Después del voluntariado en North Keppel Island tocaba viajar, esta vez bajando hacia el sur, a Byron Bay, un pueblo de esos que te encantan y te requete encantan. Un lugar entre hippie y surfero con un ambiente como he visto en pocos sitios, lleno de tienditas con encanto, tablas de surf de segunda mano en venta, vegetación exhuberante, pequeños restaurantes y un faro, su famoso faro.

Las calles de Byron Bay
Fauna y flora

En Byron Bay pasamos tres días en los que tuvimos bastante tiempo libre para explorar los alrededores y participar en algunas actividades. Yo por ejemplo me animé a una clase de circo en Byron Bay Circus Arts, que incluía cinco vuelos en trapecio y que resultó ser una de las cosas más divertidas que probé.


Uno de los días fuimos a hacer kayak a la playa de Belongil, una de las más importantes de Byron Beach y que quedaba cerquita de nuestro alojamiento. Esta playa es preciosa pero en ella tampoco estaba aconsejado el baño por el intenso oleaje y la presencia de tiburones. De hecho nos dijeron que ya había habido algún accidente (gente que se emborracha y que debe de pensar que es el mejor momento para ponerse a nadar allí). 

La playa de Belongil
En cualquier caso, en esa playa se hace surf y también es habitual ir con los kayaks, y nosotros teníamos incluida esta actividad. Recorrimos una distancia bastante maja y acabamos cansadísimos, pero si hay algo que no olvidaré es el momento en el que estuvimos remando junto a unos delfines. Porque Belongil no solo tiene tiburones, claro. Tampoco olvidaré el momento en el que unos chicos muy simpáticos de otro grupo decidieron hacer volcar el kayak en el que íbamos una compañera y yo (de broma) y tardamos escasos segundos en darle la vuelta y volver a subirnos por el miedo que nos daba pensar que en esas aguas también había tiburones...

Haciendo kayak
En una de mis visitas al centro encontré un lugar donde hacían kebabs con pan de pita sin gluten: Bay Kebabs. Era la primera vez que comía un kebab, y aunque era un poco distinto de la receta original, me hizo mucha ilusión.


Uno de los días decidí irme por mi cuenta a darme un paseo porque a nadie le apetecía salir -estaban con resaca-. Así que fui rodeando la costa por un camino señalizado hasta llegar al conocido faro de Byron Bay, ubicado en Cape Byron, el punto más oriental de Australia.


Esta playa tenía tráfico de surfistas, aunque aquí no se aprecie


Las calles de Byron Bay están llenas de chicos en bicis y motos llevando a cuestas su tabla de surf, de furgonetas VW T1, de tablas de surf de segunda mano en venta (desde $10) y de gente descalza. De hecho, durante unos días nosotros también estuvimos andando descalzos. Fue bastante peculiar hacer todo así y la verdad es que la sensación de liberación es total, aunque parezca una tontería. También debe de ser bueno para los pies. El único problema que le veo, aparte de que es incompatible con el clima vitoriano, es que los pies se quedan muy, muy sucios, incluso después de lavarlos.

Por las calles de Byron Bay
Nosotros nos alojamos en unas cabañas de madera de dos plantas con espacio para 4 personas cada una, baño y cocina. He intentado recordar el nombre del lugar pero no ha habido forma.

Una de las cabañas en las que nos alojamos

Atardecer desde la cabaña
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