domingo, 31 de octubre de 2010

DIARIO DE VIAJE:: Nueva Zelanda en 5 semanas



INTRODUCCIÓN AL VIAJE

El 30 de septiembre de 2010, después de muchas horas de vuelo, 4 menús sin gluten y un día en Dubai, llegué a las Antípodas. Mi sueño, ése que siempre había visto tan lejano, se hacía realidad. Aterricé en Auckland y me recogió la monitora del programa al que me había apuntado: New Zealand & Australia Semester Program, de Pacific Discovery. Después de acabar la carrera de Turismo y mientras cursaba el máster, decidí que me vendría bien afianzar el inglés en el extranjero. No quería ir a Irlanda ni a Reino Unido, porque ya había estado y sabía que iba a haber muchos españoles. Pensé que sería buena idea ir a Nueva Zelanda y Australia. 

Entonces topé con un semestre program, un programa que consistía en dos meses de viaje por Australia y Nueva Zelanda haciendo expediciones y trabajos de voluntariado, viajando en furgoneta, durmiendo en albergues y tiendas de campaña... y todo con un grupo cuya lengua nativa era el inglés. Me pareció mucho mejor que estudiar en una academia... De hecho, durante el programa tuve bastantes dolores de cabeza porque podían pasar días hablando solo inglés, sin hablar con nadie de mi familia, y sin toparme con ningún español (en algunos sitios directamente no nos encontrábamos a nadie). No es porque en Nueva Zelanda y en Australia no haya españoles, sino porque pasamos bastante tiempo en lugares en un poco remotos.

El viaje por Nueva Zelanda duró algo más de cinco semanas, en las que además de conocer el país y disfrutar de los paisajes, aprendimos muchísimo y vivimos experiencias que habría sido difícil vivir de otra forma. Compartí el viaje con Holly (la monitora, de Australia), Brooke, Audrey, Gill, Julia, Ben P., Ben Z., Ben G., Josh, Jake y Jeremy. De Inglaterra, Nueva York, Boston, California, Michigan y Connecticut. 


ITINERARIO




Aquí os dejo el itinerario por tramos con enlaces a las entradas en el blog:

Días 1-2 y 9: Auckland: llegada a Auckland. Visita de la ciudad: SkyTower, baño express frente a Rangitoto Island, picnic en One Tree Hill, concierto de Eru Dangerspiel, entrada en un bar de hielo, carrera de obstáculos urbana...



Días 3-8: Proyecto de conservación en Bay of Islands: pasamos unos días en una cabaña del bosque Puketi Kauri. Nuestro cometido en esta bahía de islas era un proyecto de conservación que consistía en pintar carteles, segar hierba o despejar caminos. Fuimos saltando de isla a isla, alguna de las cuales solo tenían ovejas por habitantes. Allí empezamos nuestra andadura con el frisbee y el Jungle Speed, hicimos hogueras, chocolate caliente y calentamos marshmallows en el fuego, caminamos por el bosque de noche sin luz para ver luciérnagas, visitamos el lugar donde se firmó el tratado de Waitangi, adopté por unas horas un corderito, vimos las cascadas Rainbow...



Día 10-11: Rotorua y Taupo: aquí solo hicimos una parada cortita de dos días para descansar antes de la siguiente expedición. Bueno, descansar no sé si se puede decir... porque hicimos rafting, nos bañamos en piscinas termales naturales y vimos las cascadas Huka.



Días 12-15: Expedición en canoa por el río Whanganui: recorrimos una parte del río Whanganui con nuestras canoas, acampando en las orillas del lago. Fue duro porque el tiempo no acompañó y volcamos "con todo el equipo" a pesar de que es un río tranquilo. Nos mojamos y pasamos frío, pero como todas las experiencias del viaje, mereció la pena!



Días 16-19: Wellington y cruce del estrecho de Cook: en la capital pasamos unos días de lluvia visitando el museo Te Papa, probando algunos platos típicos, haciendo una visita al parlamento neozelandés, comprando, saliendo de fiesta...



Día 19 y 25: Nelson: la ciudad más soleada de Nueva Zelanda fue nuestro punto de partida (y descanso) antes y después de la expedición al P.N. Kahurangi y al proyecto de conservación en el P.N. Nelson Lakes. Allí "limamos" nuestra habilidad jugando al frugby, hicimos un brunch y vimos la puesta de sol desde el km 0 neozelandés.



Días 20-24: Expedición de montaña en el P.N. Kahurangi: en nuestra expedición por este parque tuvimos un tiempo regular, así que tuvimos que hacer varios cambios de planes. Hicimos espeleología en una cueva que puso a prueba todo tipo de habilidades, descendimos por cañones, aprendimos a orientarnos con brújulas y mapas cartográficos, nos dormimos con el sonido de la lluvia (y nos despertamos en las tiendas de campaña con temperaturas bajo cero), enseñé español a algunos compañeros y subimos a un refugio de montaña. Fue una expedición físicamente muy dura pero con grandes recompensas.



Días 26-30: Proyecto de conservación en P.N. Nelson Lakes: en este parque nacional hicimos varios trabajos de voluntariado: cortar leña, limpiar una cabaña, plantar árboles, adecentar caminos, pintar bancos y señales... Pero además, volamos en helicóptero sobre el lago Rotoiti, subimos a la nieve para deslizarnos por enormes toboganes naturales y hacer una guerra de bolas, vimos keas (loros alpinos), hicimos hogueras nocturnas y aprendimos qué hacer en caso de avalancha.



Días 31-32: Viaje en coche por la Costa Oeste: Punakaiki y Franz Josef glacier: desde Nelson Lakes empezamos una ruta en coche que acabaría en Queenstown. Es una de las rutas por carretera más bonitas que existen: playas desiertas, selvas, prados, montañas nevadas... En el camino vimos las pancake rocks de Punakaiki y el glaciar de Franz Josef.



Día 33: Wanaka: Wanaka me pareció uno de los lugares más bonitos de Nueva Zelanda (y no será por lugares bonitos allí!). Es un pueblo pequeñito a orillas de un lago de igual nombre, que me quedará siempre en el recuerdo porque allí probé las mejores tortitas sin gluten de la historia.



Días 33-35: Queenstown: en la capital de los deportes de aventura de Nueva Zelanda pasamos la noche de Halloween. Nos disfrazamos de Wally con unos trozos de tela y también salimos de fiesta. Allí hice paracaidismo por primera vez, hicimos una barbacoa de verduras a orilla del lago, nos montamos en karts y en un funicular...


Día 35-36: Monte Cook y lago Tekapo: pasamos un par de días en un pueblito junto al monte Cook, el más alto de Nueva Zelanda. Pudimos disfrutar también del intenso color azul del lago Tekapo, del planetario St. Edmund's Hillary, de una cena mexicana casera... y de la sauna del albergue!



Días 37-38: Christchurch: un día y poquito en esta ciudad de herencia colonial. Vimos su tranvía, su catedral... y también me perdí bajo la lluvia unas horas antes de coger el avión hacia Australia.



COMER SIN GLUTEN

Si os digo la verdad, antes de empezar el viaje yo todavía no sabía que en internet había tantísima información y fui un poco a lo loco. Consulté con los organizadores del semester program la posibilidad de comer sin gluten durante el viaje y me dijeron que no había problema, que nosotros mismos hacíamos la compra y cocinábamos, y que se adaptaban a distintas dietas.

Tal y como me dijeron, el tiempo que estuvimos en Nueva Zelanda nosotros mismos hacíamos la compra en supermercados y después la cocinábamos, bien en los albergues, en refugios o en camping gas. Las visitas a los supermercados eran siempre una sorpresa: en todos tenían una sección sin gluten bastante maja (sobre todo en el New World de Wellington!). Solíamos comprar en Pak'n Save (tipo Lidl pero neozelandés, muy baratito) y en New World. Muchos productos estaban bien etiquetados y tuve la suerte de que en mi grupo había otra chica que comía sin gluten (sí, por moda) y en general las comidas se basaban mucho en sandwiches -el pan sin gluten era bueno y fácil de encontrar-, quinoa, pasta, verduras...

Algunos de mis descubrimientos favoritos fueron: un muesli de Vogel's, las tortitas en general y los preparados para tortitas que venían en botes listos para echarlos a la sartén en particular; el PAN de molde sin gluten (aquello sí que era pan tiernito); la mantequilla de cacahuete (no la había probado antes!), las patatas fritas kumara (dulces); la quinua hecha en camping gas; kiwis y más kiwis!

Pero si algo fue toda una sorpresa con mayúsculas, fueron la cantidad de restaurantes que tenían comida sin gluten. Aunque no todo es tan bonito. Por ejemplo, en las pizzerías Domino's y Hell's Pizza tenían bases de pizza sin gluten pero cuando me empezaron a hacer la pizza me fijé en que la hacían allí mismo y que la contaminación cruzada como que no la tenían muy en cuenta. En los dos sitios les tuve que pedir que me la preparan aparte, y tenía que preguntar por los ingredientes aptos, que tenían que sacar de dentro. De hecho, dicen claramente en su menú que las pizzas sin gluten se preparan junto a las pizzas con gluten, y que por tanto pueden tener trazas... Y también había que pagar un extra de unos 2€ por las bases...

Otra agradable sorpresa fue poder comer hamburguesas en BurgerFuel (cadena que está por toda Nueva Zelanda y en otros países) y en Fergburger, en Queenstown. En BurgerFuel (que ha sido asesorada por la asociación de celíacos del país), no garantizan la ausencia de trazas... Así que hay que ir con cuidado para que te la preparen bien. En Fergburger tienen pan sin gluten pero no lo indicaban, me enteré preguntando. Aquí si tenían más cuidado, pero una vez más, había que recordar que tuvieran cuidado porque era celíaca y no lo hacía por moda.

También encontré comida sin gluten en el café Kai Whakapai en Wanaka, en el café Yaza! en Nelson, en The Lotus Heart en Christchurch... La verdad es que había muchos sitios pero mi sensación es que no eran tan meticulosos como en España.

Mi impresión general fue que había muchas opciones sin gluten PERO que la contaminación cruzada no se la tomaban en serio. Vamos, sin gluten no apto para celíacos en muchos casos, a no ser que insistieras en que hicieran todo por separado.



ALOJAMIENTO

Durante las cinco semanas que estuvimos en Nueva Zelanda combinamos nuestra estancia en albergues y tiendas de campaña en zonas naturales. También dormimos en una marae (Whanganui), en refugios de montaña (P.N. Kahurangi y P.N. Nelson Lakes), en una cabaña en un bosque kauri (Bay of Islands) y en una cabaña en Punaikaiki.

Los albergues YHA están fenomenal. Tienen cocinas completas y son muy cómodos. Los precios rondan los 18-25€ por persona en una cama en dormitorio. Algunos están en medio de un paisaje alpino, como el del Monte Cook; frente a un lago, como el de Queenstown; en una casa colonial, como el de Christchurch o en medio de una ciudad, como los de Nelson, Taupo, Wellington o Christchurch.

Estuvimos en estos albergues:
En cuanto la acampada, es una de las mejores formas de alojarse en Nueva Zelanda, ya que no hay restricciones para acampar al aire libre, e incluso hay muchos lugares adaptados para autocaravanas. Nosotros estuvimos acampando en parques nacionales y si no me equivoco, había que pedir permiso al Departamento de Conservación, que también nos dejó cabañas y refugios de montaña.

Algo que tampoco se debe dejar de hacer en Nueva Zelanda es dormir en una marae, la casa tradicional de los maoríes, o al menos visitar una. Nosotros estuvimos en la marae korinti, pero no debe de ser fácil de reservar. Otra opción es la de Tamaki Maori Village (aunque aviso, ¡no es barata!).



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Blogging tips