sábado, 7 de febrero de 2009

Viena: segunda parte

El segundo día en Viena lo dedicamos a ver algunos de los lugares más interesantes -según las guías de viaje-: el museo de Historia Natural, la catedral, la casa de Mozart, el 


Primero fuimos al Naturwissenschaftmuseum, el museo de Historia Natural y seguramente uno de mis favoritos.

Naturwissenschaftmuseum
Este museo tiene más de 20 millones de objetos y seres vivos que forman parte de la historia de la tierra. Me pareció impactante la cantidad de animales disecados, algunos de ellos ya extinguidos; la sala de los dinosaurios, con sus esqueletos y figuras realistas; la Venus de Willendorf; la sala de piedras preciosas y la colección de meteoritos más amplia y antigua del mundo. Para mi, una visita imprescindible en Viena.

Después fuimos al Palacio Imperial de Hofburg, el más grande de la ciudad de Viena y residencia de invierno de la mayor parte de la realeza austríaca. En la actualidad, también es la residencia del presidente de la República. En el palacio está el Museo de Sissi y los salones imperiales. Nosotras no llegamos a entrar porque el día antes habíamos hecho la visita al Palacio Schönbrunn y nos apetecía ver otro tipo de cosas.
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Palacio Hofburg
Otro de los edificios más pintorescos e impresionantes de Viena es su ayuntamiento. De estilo gótico, fue diseñado por Friedrich von Schmidt y construido entre 1872 y 1883. En lo alto de la torre está el Rathausmann, una escultura dorada que representa un portaestandarte y que se ha convertido en un símbolo de Viena. En los meses de invierno colocan una pista de hielo frente al edificio.


Pista de hielo frente al Wiener Rathaus
La Catedral de San Esteban de Viena es otra de las paradas obligatorias y una de las más bonitas que he visto. Está situada en la plaza del mismo nombre. Se levanta sobre las ruinas de dos antiguas iglesias y se construyó entre 1137 y 1147 y es de estilo románico y gótico. 


El Pabellón de la Secesión vienesa lo encontramos por casualidad, pero nos llamó mucho la atención por bola dorada que tiene en la parte superior. Este edificio formó parte del movimiento del modernismo y fue fundado en 1897 por un grupo de 19 artistas vieneses como un proyecto de renovación artística que buscaba reinterpretar los estilos del pasado.



El Parlamento de Austria, el Ringstrasse, es uno de los edificios más famosos y céntricos de la ciudad y se construyó entre los años 1874 y 1883. Delante del parlamento está la estatua de la diosa de la sabiduría de la mitología griega, Pallas Atenea.


La Iglesia de San Carlos Borromeo (Karlskirche) fue una promesa del emperador Carlos VI, que se construyó cuando la ciudad se liberó de la peste. San Carlos Borromeo era el patrón de la lucha contra la peste y se construyó a lo largo de 25 años en el s. XVIII. Las dos columnas del exterior están inspiradas en la Columna de Trajano de Roma.


El Naschmarkt es uno de los mercados más conocidos de Viena lleno de puestos de fruta, verdura, carne, flores, pan... Me resultó muy colorido y muy ordenadito. Además también se puede comer a buen precio en alguno de sus restaurantes, aunque no recuerdo ver ninguno para celíacos.


La Ópera de Viena es la compañía de ópera más importante y conocida a nivel mundial. Se inauguró en 1869 con la presentación de una obra de Mozart. El edificio, de estilo renacentista, fue una decepción para los vieneneses, que esperaban algo más. En 1945 fue dañado por una bomba, pero volvió a abrir 10 años después con todos los daño reparados. En su auditorio entran 2800 personas y las entradas varían bastante de precio: desde 3 o 4€ hasta 150€. Aquí se celebra el concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena.

Musikverein
El Hundertwasserhaus es uno de esos edificios que no dejan indiferente a nadie. Es un complejo residencial de aspecto original, obra del pintor Friedensreich Hunderwasser, que fue construido entre 1983 y 1986. La fachada está pintada de colores y formas de fantasía. Dentro alberga un pequeño centro comercial, muy distinto a cualquier otro, y el Museo Hundertwasser donde se exponen las obras del artista.


El parque de Stadtpark es el preferido de vieneses y turistas, y uno de los más antiguos de Viena. Se abrió al público en 1862 y es de estilo inglés. El río Wien divide el parque, que tiene nada menos que 65ha de extensión. Uno de los lugares más conocidos es el monumento a Johann Strauss, una estatua de bronce dorada para rendirle homenaje al violinista.

Con el monumento a Johann Strauss
La Casa de Mozart es un apartamento de la primera planta del número 5 en la calle Domgasse. Allí vivió el músico entre los años 1784 y 1787. Es posible realizar una visita guiada, aunque dicen que es un poco decepcionante: no se conservan muebles de entonces y no queda claro cuál era la habitación concreta del artista.

Casa de Mozart
Por último, el Prater es el parque de atracciones de Viena. Éste espacio fue utilizado durante siglos como coto imperial de caza, pero en 1766 se abrió al público como zona de recreo. No fue hasta 1894 cuando se inauguró el parque de atracciones, que se mantiene hoy en día muy parecido a como fue: con un aire antiguo y un encanto especial. Destaca la noria gigante, Riesenrad, inaugurada en 1897, de 60m de altura. Esta noria ha conseguido sobrevivir a distintos desastres naturales y guerras, aunque en 1945, durante la II G.M. los bombardeos y el fuego destruyeron parte de la noria. Algunas de las cabinas que no pudieron ser recolocadas están en una exposición. La entrada al Prater es gratuita, solo hay que pagar para montar en las atracciones.


Nosotras nos subimos en la noria (en la que también es posible cenar) y nos llevamos un buen susto porque pensamos que iría más rápido... Resulta que va parando cada vez que una cabina llega al suelo y tarda casi veinte minutos en dar la vuelta completa, algo con lo que no contábamos... Estuvimos muy cerca de perder el vuelo, de hecho no lo perdimos porque se retrasó.

viernes, 6 de febrero de 2009

Viena: primera parte

Uno de los motivos de nuestra escapada invernal a Austria fue ir a visitar a una compañera, pero no os voy a engañar: también queríamos conocer Viena. Así que después de dos días viviendo con los erasmus en Krems, cogimos el tren de vuelta a Viena. Teníamos dos días para verla, no más porque teníamos que empezar las clases del segundo semestre.

Hostel Wombats

En Viena nos alojamos en el hostel Wombats Viena, muy agradable y limpio. Allí cogimos una habitación de literas (ahora cuestan 9€/noche). Tenía cocina, así que nos preparamos los desayunos y los sandwiches para llevarnos durante el día (en la foto de arriba se ve en pequeñito mi tupper lleno de magdalenas singlu).

El primer día lo dedicamos al palacio Schönbrunn, también conocido como el Versalles vienés. Salimos temprano del hostel y cogimos el tranvía, aunque es más habitual llegar con la línea U4 del metro. Como suele pasar en invierno, al llegar había muy pocos turistas y no tuvimos que hacer cola para comprar las entradas. 


El palacio de Schönnbrunn es antigua residencia de verano de los Habsburgo y uno de los edificios barrocos más impresionantes de Europa. Fue en 1642 cuando la esposa del emperador Fernando II ordenó la construcción de una residencia veraniega. Más tarde, en 1969 se construirían el palacio y los jardines, que fueron reformados en el s. XVIII. El palacio cuenta con salones privados y más de 40 habitaciones, necesarias para acoger a la numerosa familia del emperador. Los Habsburgo acabaron viviendo allí la mayor parte del año. Sisí Emperatriz vivió en este palacio, así que es posible ver su habitación y objetos de la época. 


A pocos pasos del palacio se puede visitar el Museo de Carruajes, estanques, un laberinto a tamaño real, jardines, invernaderos con platas exóticas y la casa del desierto, Wüstenhaus.

Invernadero de Schönbrunn
Wüsternhaus, la casa del desierto

El palacio tiene incluso su propio zoológico, que no dudamos en visitar aunque como ya he indicado en otros lugares del blog, en la actualidad estoy completamente en contra de cualquier tipo de centro que exhiba animales, exóticos o no, con el único objetivo de entretener a los visitantes. Además, tengo que decir que el zoo no me gustó nada, entre otras cosas porque tenían unos espacios muy reducidos y tenían una expresión de tristeza que no he visto en otros lugares, como en el zoo de Australia.


El resto de día lo dedicamos a pasear por el centro de Viena y a planear la visita intensa del día siguiente.

Continúa en Viena: segunda parte

jueves, 5 de febrero de 2009

Krems an der Donau (Austria)

En invierno de 2009, después de acabar las prácticas de la universidad en Viajes El Corte Inglés, una compañera y yo decidimos ir a visitar a otra compañera que estaba de Erasmus en Krems an der Donau, a 70km de Viena. Fue el primer viaje que hacía con una amiga y aquello fue todo una experiencia llena de anécdotas.


La primera empezó casi al llegar. Cogimos un vuelo desde Bilbao con escala en Frankurt y destino Viena. Cuando llegamos, fuimos directas a coger un tren que nos llevase a Krems, donde nos esperaba nuestra compañera. El problema es que no sé si sería por el cansancio o porque ya era tarde, pero cogimos el tren en dirección contraria. Claro, que no lo supimos hasta que una señora mayor se acercó a nosotras y nos preguntó extrañada -en alemán- a dónde íbamos. Enseguida nos dimos cuenta de que estábamos en la línea de tren correcta, pero en dirección equivocada. Empezábamos bien. Así que nada, tuvimos que bajarnos en la siguiente parada, que resultó ser la parada de un pueblo llamando Fischamend como pudimos leer en el cartel. La situación era: aproximadamente las 9 de la noche, todo completamente oscuro, en Austria, en enero, con mucho frío, lejos del pueblo pero al lado de un prado de vacas. Estupendo. Miramos los horarios deseando que todavía quedara otro tren en dirección hacia Krems, y por suerte, aun quedaba uno, el último, aunque tendríamos que esperar una hora.


Cuando por fin llegamos a Krems ya era noche cerrada y nuestra compañera nos llevó hasta la residencia Kolping, donde ella vivía y donde habíamos reservado una habitación doble. Allí cocinamos un arroz con otros "erasmus" y nos fuimos a dormir bastante agotadas. 

Al día siguiente fuimos a visitar la ciudad de Krems, que no es muy conocida a pesar de ser la quinta ciudad más grande de Austria. La verdad es que tenía bastante encanto y no es de extrañar que en 1975 la UNESCO la propusiera como "Ciudad Modelo de Conservación Histórica". El Danubio, como su nombre da a entender, pasa por la ciudad.


Algunos de los lugares de interés de Krems son las antiguas murallas medievales (Stadtmauern), Steiner Tor, la puerta que da acceso a la calle Obere Landstrasse, la plaza Körnermarkt, la iglesia de St Veit, la iglesia Piaristenkirche, el mercado Hoher Markt o Kapuzinenkirze.


Nosotras dedicamos los dos días que estuvimos a callejear y a disfrutar de la vida erasmus. Yo había renunciado a mi beca y por si no estaba suficientemente arrepentida, allí me dí cuenta de que había perdido una oportunidad única. Menos mal que después tendría otra oportunidad en forma de beca Leonardo Da Vinci, pero eso aun no lo sabía.



Continúa en Viena: primera parte

martes, 3 de febrero de 2009

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