domingo, 29 de junio de 2008

Holiday Park

Holiday Park es un parque de atracciones ubicado en Hassloch, Alemania. Está bastante cerquita de Heidelberg y durante el curso de alemán que hice decidimos pasar un día allí. El parque no es tan grande como Port Aventura pero tiene bastantes atracciones, muchas de ellas para niños. De hecho los precios no van por edad sino por estatura. La entrada para aquellos que miden más de 1,40m cuesta 26,5€ (septiembre de 2014). No es caro teniendo en cuenta que hay un montón de atracciones interesantes.
The roaring river
En cuanto al gluten, la verdad es que no están muy bien preparados. No hay menú ni carta específica para celíacos. Aun asi, en los restaurantes tienen un listado de alérgenos, y hay productos sin gluten como carne y patatas fritas. En cualquier caso es importante que recordéis que os lo cocinen aparte porque no tienen tanta concienciación con la contaminación cruzada. Otra opción es llevar cositas en la mochila o en una neverita pequeña, porque no tienen problema en que lleves tu comida, y además hay mesitas preparadas para los picnics.


Lo que más me gustó del parque fueron las casitas de estilo alpino que albergaban tiendas y restaurantes, y las flores omnipresentes en cada rincón. Por lo demás el parque no tiene ninguna temática especial, es simplemente un parque de atracciones de estilo alemán.


Para llegar hasta él tenéis un montón de opciones: en coche, en autobús y en tren. En su página web podéis ver todas las posibilidades. También hay un autobús que une varias veces al día la estación de Hassloch con el parque, así que si estáis en alguna ciudad cercana como Mannheim o Heidelberg, podéis coger el tren hasta la estación de Hassloch y una vez en la estación coger el bus que va hasta el parque. También hay entradas combinadas tren+bus+parque. 

Bounty tower

viernes, 27 de junio de 2008

Mini visita a Mannheim

Cuando hice el curso de alemán el Heidelberg aproveché para hacer algunas excursiones con los compañeros de clase. Una de ellas fue Mannheim, pero no os quiero engañar: recuerdo muy poquito. Cogimos el tren, que es la forma más comoda de moverse por Alemania.

Hotel Maritim. Solo es un hotel, pero está en uno de los edificios más bonitos.
Personalmente, Mannheim no me gustó. Es una ciudad bastante industrial y poco agraciada si sales del casco histórico, pero estuvo bien para pasar un día. También es verdad que después de estar en Heidelberg, es difícil que nada te parezca tan bonito.

Wasserturm o torre de agua
Algunos de los lugares más bonitos que se pueden ver allí son la plaza del mercado (Marktplatz), la torre de agua (Wasserturm), la iglesia Schlosskirche y el castillo Barockschloss.

En algún parque...
En resumen, si os sobran días y os queda cerca, acercaos. Sino, hay ciudades más bonitas cerca, como Heidelberg, Weinheim o Speyer.

miércoles, 25 de junio de 2008

Heidelberg: entre viñedos y castillos

Heidelberg es una ciudad de tamaño medio a orillas del río Neckar. Está entre Frankfurt y Stuttgart, muy bien contectada. Yo la elegí para estudiar alemán sin saber nada de ella, simplemente porque era más pequeña y pensé que habría menos españoles y así aprendería alemán mejor. No me equivoqué, y por suerte, descubrí una ciudad encantadora y bastante desconocida.

Korn Platz
Si hay algo que cabe destacar es su ambiente universitario, ya que tienen la universidad más antigua del país -fundada en 1386-; su historia (en Heidelberg se encontró una de las primeras pruebas de vida humana en Europa); y sus numerosos viñedos, a los que es posible llegar en transporte público.

Si vais a Heidelberg hay unos lugares que no os podéis perder:
  • El centro histórico de Heidelberg: es principalmente peatonal y combina edificios de estilo barroco con otros más modernos pero que mantienen la estética de las ciudades alemanas. Allí podréis ver la universidad más antigua de Alemania (es posible comer en su "kanteen" por poco dinero), la iglesia del Santo Espíritu o Heiliggeistkirche (entre otras) y un montón de tiendas, cafés y callejuelas con encanto por las que perderse.
  • Puente Carl Theodor Brücke o puente antiguo: llamado así en honor al Príncipe Carlos Teodoro.
  • El Castillo de Heidelberg: construido antes de 1214, conforma una de las estructuras renacentistas más importantes de Alemania. A finales del s.XVII fue conquistado por tropas francesas, dejándolo en ruinas. Se encuentra en el monte Königstühl, a una altura superior al resto de la ciudad y por ello al llegar a él se obtiene una vista muy buena de Heidelberg y el río Neckar. Alberga el barril grande del Castillo de Heidelberg, un gran barril de madera que cada año atrae a más de medio millón de personas.

  • Funicular "Heidelberg Bergbahnen: no aparece en todas las guías turísticas, pero merece la pena. Podéis ver la página web oficial aquí. Podéis subir también andando, pero el funicular es muy bonito. Se puede coger cerquita de Kormarkt, cerca de la plaza Korn Platz. El funicular tiene 3 paradas, pero por la diferencia de precio os recomiendo que subáis hasta arriba y bajéis a pie por el bosque tiene mucho encanto.


Una buena época para visitar Heidelberg es en verano, cuando tiene lugar el festival Schlossfestspiele en el castillo. También los dos primeros sábados de junio y septiembre; y el segundo de julio se celebra el Schlossbeleutung y se lanzan fuegos artificiales desde el puente antiguo. Durante la Navidad podréis encontrar el mercado navideño de Heidelberg.

Bajando desde el funicular a Heidelberg
En cuanto a la dieta sin gluten, eso es otra historia, o al menos lo fue mientras yo estuve. Como ya dije en la entrada sobre el curso de alemán, fue un poco complicado. Gracias a que estaba alojada en un apartamento con cocina pude salir del paso, pero realmente me fue difícil comer fuera. En cualquier caso, si sois celíacos y vais a viajar pronto a Heidelberg, lo mejor es que le echéis un vistazo a la Guía de Alemania sin gluten, porque ahora sí que hay lugares donde comer, como el restaurante Schiller, que tiene tartas y quiches para celíacos.

martes, 24 de junio de 2008

Estudiando alemán en Heidelberg

En 2008, al acabar el segundo curso de la carrera, pensamos que sería buena idea practicar unos días alemán en Alemania. Estuve mirando escuelas por internet y F+U Languages me llamó la atención porque estaba muy bien de precio y tenía cursos en ciudades menos conocidas. Finalmente, acabé reservando y fue todo un acierto.

Heidelberg es una ciudad preciosa, de un tamaño perfecto, con un poquito de todo para todos (en esta entrada os hablo de la ciudad)Aun así llegué un domingo de junio y me sorprendió muchísimo que no hubiera gente por la calle. Entre eso y que la persona encargada de entregarme las llaves de la habitación que había reservado no aparecía por ningún lado, la verdad es que mi primera impresión fue un poco mala.
Las vistas desde mi habitación.
Final del mundial en el campus de la universidad
Al final, acabé llamando con mi alemán justito a la escuela, y un chico me abrió la puerta de la habitación, aunque no me la pudo dejar porque era una copia... Y me tuve que quedar el resto de la tarde encerrada allí, mientras llamaba a casa llorando desesperada porque me había dado cuenta de que no había microondas y 15 días eran muchos sin microondas porque yo no sabía casi ni hacerme un filete...jajajaja. Con 20 añitos ni más ni menos. También influyó en mi llanto desesperado el hecho de que la bañera estuviera llena de pelos negros largos (me dan un asco que no puedo controlar) de una búlgara que vivía en el piso y que se alimentaba de batidos de vainilla y chocolate (cosa que descubrí al abrir la mini nevera y darme cuenta a su vez que el estante de la nevera que me tocaba a mi estaba lleno de hielo...). Tampoco fue fácil asumir que mi habitación era muy grande y con el techo muy alto... Porque todos sabemos que cualquier cuchitril es mejor que una habitación grande y luminosa, claro.
La habitación, ahora me parece perfecta, antes me parecía grande.
Mis comidas... esa barrita de Kinder era sin gluten pero no la he vuelto a encontrar.
Ensalada de la huerta de McDonalds. En Alemania los McDonalds ni tenían entonces ni tienen ahora pan para las hamburguesas.
Desayuno antes de ir a clase.
Como veis, esa tarde horrible lo fue por mi inmadurez, pero esas dos semanas me abrieron los ojos. Al día siguiente comencé mis clases en la escuela y me encantó: compañeros de todas partes del mundo, una profesora majísima, clases interesantes, un lugar agradable... Así que pasado el mal trago del primer día, entendí que debía quitarle el hielo a mi parte de la nevera, empapelar el baño como fuese para que no viera un pelo cerca, y acomodé toda mi ropa por la habitación para que pareciera más pequeña. También bajé al super a comprar comida para cocinar (basicamente filetes, verduras y arroz porque a Alemania por lo visto no había llegado el etiquetado sin gluten).

La cocina de mi piso.
Menuda decepción se iban a llevar los pobres alemanes ese día...
Acabé comiendo ensaladas del McDonalds, filetes "al teflón" de la sartén (menuda mierda de sartén tenían) y arroz pasado muy de largo, o casi crudo. No encontré ningún lugar en el que tuvieran algo ni parecido a "carta para celíacos", nadie me entendía cuando decía "glutenfrei" y el etiquetado era espantoso. Por eso me pareció importante hacer una sección en el blog dedicada al vocabulario básico en otros idiomas. En realidad tener mi propia cocina hacía todo mucho más fácil, solo me faltaban habilidades y experiencia viajando. Ahora miro para atrás, me veo llorando en la cocina mientras buscaba el microondas y me siento muy, muy tonta.
En clase. Soy la del vestido azul. 
A parte de comer (que fue la parte más aburrida de mi estancia allí), aproveché el tiempo para estudiar alemán, conocer la ciudad y hacer amistades con gente de mi edad pero de países como Polonia, Macedonia, Israel, Turquía, Bélgica o Japón. La propia escuela organizaba actividades y excursiones para los estudiantes, como un paseo en barco por el río Neckar; pero por lo general, organizaba las tardes con los compañeros de la escuela: íbamos a la piscina (¡qué calor en junio!), a la orilla del río con su ambiente universitario, al castillo de Heidelberg, al monte, a Mannheim, al parque de atracciones Holiday Park... Vaya, que llegué con ganas de irme y cuando me tenía que ir ya no quería saber nada del billete de vuelta.

Os dejo alguna foto más de la experiencia:

Parking de bicis frente a la estación de tren. Fue la primera vez que vi tanta bici junta, y además muchas de ellas sin candado.
Las piscinas de la ciudad.
Otra cosa que me sorprendió fueron las librerías. Yo solo había visto las 
de Vitoria y me pareció increíble ver un lugar con tantos libros de tantas 
temáticas y hasta sillas y sofás para sentarse.
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