sábado, 30 de julio de 2005

Estudiar inglés en Irlanda con Kells College

En 2005, después de varios veranos disfrutando de los campamentos de Baratze (100% recomendados),nos llegó un boletín de la asociación de celíacos en el que Kells College ofrecía cursos de verano en el extranjeros con garantías para celíacos. No dejamos pasar la oportunidad y en julio me planté en Dublín, junto a otros 100 españoles más, dispuestos a pasar un verano inolvidable y aprender algo de inglés.
Colegio irlandés
Mi experiencia fue positiva, pero por el precio del curso esperaba más. En cuanto a la comida, por ejemplo, me pareció bastante "flojita". Cabe decir que depende de cada familia, pero todos estábamos más o menos parecido. Desayunábamos bien, pero la comida siempre eran un par de sandwiches, el zumo y la manzana. Todos los días el mismo sandwich, durante un mes. Y lo mismo con la cena: un plato combinado de verduras a la plancha con pechuga de pollo fue la cena de todo un mes. No os puedo decir si esto pasaba en todas las familias porque allí les gusta cenar siempre igual, o si solo era mi familia que no se quería complicar la vida preparando algo sin gluten, pero ellos siempre cenaban lo mismo que yo.

Desayuno
En cualquier caso, la familia estaba solo "algo" enterada de lo que era la celiaquía: me pude dar cuenta cuanto me llevaron con la familia de otra estudiante celíaca a cenar a un Friday's (que no estaba en absoluto preparado para celíacos). Es posible que ahora exijan mayor conocimiento a las familias que acogen estudiantes celíacos (¡ya han pasado 9 años desde que yo estuve!).
Para mi fue muy interesante poder vivir con una familia distinta durante todo un mes. Recuerdo cómo la hija pequeña me repetía una y otra vez lo mismo para que le entendiese, cómo vi Titanic con la abuela en el sofá o cómo desayunaba con el padre, que era policía, antes de que se fuera a trabajar. Eran una familia muy agradable y la verdad, se portaron muy bien conmigo.
Viviendo con una familia irlandesa
En el colegio tuvimos unas clases de inglés que recuerdo como bastante buenas, pero flojeaban porque todos eramos españoles y claro... verano, vacaciones, sol, ...Mi profesora era australiana y el primer día nos hicieron pruebas de nivel para situarnos en una clase o en otra -y parece que casi todos estuvimos agusto con el nivel asignado-.

Momentos con los irlandeses
Teníamos actividades como bailes irlandeses, películas en versión original, visita a la fábrica Guinness, al museo Dublinia, gymkanas deportivas, salida a la bolera o fiesta con otros estudiantes (sin alcohol y con horario infantil, que éramos todos menores de edad). Los sábados había excursiones, bien de día completo o de medio día. Fuimos a los jardines de Powerscourt, al pueblito costero de Bray y al idílico pueblito monasterial de Glendalough. Los domingos los pasábamos con las familias, y era quizá, el día más entretenido y el más productivo.

Pueblito costero de Bray
Fue un mes divertido, quizá no tan intensivo en inglés como se espera por lo que se paga, pero creo que lo más importante de esta experiencia, más allá del nivel de inglés que puedas llegar a adquirir, es la posibilidad de salir por primera vez de casa de papá y mamá, de buscarte las castañas en otro idioma y de perder el miedo a equivocarte porque efectivamente, lo importante es poder comunicarse.
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